El crédito necesario
RICARDO PASCOE PIERCE
EL PASADO 29 DE NOVIEMBRE LA JEFA DE Gobierno del Distrito Federal, Rosario Robles, compareció ante Comisiones Unidas de la Cámara de Diputados. En el tema abordado en esta comparecencia —la solicitud de endeudamiento para la Ciudad de México durante el año 2000— están vinculados tres ámbitos relevantes para la entidad. El primero, la solidez de los argumentos para solicitar un techo de endeudamiento de 9 mil millones de pesos. El segundo, el régimen jurídico-político del Distrito Federal, que es resultado de un ciclo de reformas —aún no concluido—, para hacerlo transitar de una entidad con derechos conculcados, a un régimen en el que cuente con plenos derechos. Por último, también está presente la discusión sobre la coyuntura electoral del próximo año y, en particular, la posible utilización de los recursos públicos en favor de algún partido.
El monto del crédito que se busca obtener es totalmente justificado, debido a que se dedicaría a obras de gran trascendencia para la sustentabilidad de la ciudad de México y elevar la calidad de vida de sus habitantes.
Entre ellas destaca, por ejemplo, continuar con la construcción de la Línea B del Metro que, una vez concluida, dará servicio a un millón de usuarios; construir megaplantas de tratamiento de agua residual y dar continuidad a las obras del drenaje profundo, así como rehabilitar las redes secundarias de drenaje y agua potable; obras de urbanización y de infraestructura de las vialidades primarias y secundarias; construcción de escuelas preescolares, primarias y secundarias; instalar rellenos sanitarios; avanzar en el rescate del ex lago de Texcoco; producir 18 millones de árboles para reforestar la ciudad; mantener y ampliar las instalaciones hospitalarias; mejorar la infraestructura para la seguridad pública y la procuración de justicia, y fortalecer el sistema cartográfico catastral para ampliar la base de contribuyentes.
Como se puede apreciar, todas las obras resultan de gran importancia para la ciudad y sus habitantes, más aún cuando muchas de ellas tuvieron que postergarse debido a que en el año pasado no fue aprobado el tope de endeudamiento que se pidió. Hay que mencionar que la solicitud de 9 mil millones de pesos como techo del endeudamiento, se da en un contexto de salud financiera y de un manejo escrupuloso de los dineros por parte del actual gobierno del Distrito Federal. En realidad, el punto de debilidad financiera es el de la deuda heredada por las administraciones anteriores, que hoy llega a cerca de los 20 mil millones de pesos y que el gobierno federal se ha negado a absorber, no obstante que fue generada cuando el Ejecutivo federal gobernaba a la ciudad.
La Ciudad de México y su gobierno tienen, además, plena justificación para solicitar dichos recursos en la medida que el Distrito Federal genera cerca del 25 por ciento del producto interno bruto, el 50 por ciento de la recaudación sobre la renta y el 45 por ciento de la percepción del IVA, por ejemplo. Las fuentes fiscales representan el 85 por ciento del gasto programado para el próximo año. No obstante, nuestra entidad sólo recibe el 12 por ciento de la recaudación federal participable, 10 puntos porcentuales menos que hace 10 años, siendo en este rubro la entidad más castigada del país.
El peculiar régimen político del Distrito Federal implica que sea gobernado tanto por los poderes federales como por órganos locales. De esta manera, el Distrito Federal es el único caso en que el tope de endeudamiento tiene que ser aprobado por el Congreso de la Unión. Ésta es una muestra más de la injusta restricción de facultades que impide el reconocimiento de los plenos derechos de los capitalinos del Distrito Federal. En realidad, es uno de los candados que el régimen priista dejó asentados ante su eventual derrota electoral en la capital de la República, y que hoy rinde resultados para tratar de minar la eficacia del gobierno local electo libremente por los ciudadanos.
Quienes se oponen a la aprobación de la solicitud del techo de endeudamiento de 9 mil millones de pesos, esgrimen la supuesta preocupación por un posible desvío de recursos por parte del actual gobierno de la ciudad para favorecer al Partido de la Revolución Democrática en la contienda electoral del próximo año. Desde luego, este "argumento" hace recordar al perro que se muerde la cola. Quienes hacen un uso doloso de sus facultades legales, para obtener ventajas electorales, son precisamente aquellos que en el año pasado rechazaron la aprobación del monto del crédito solicitado para la ciudad y la excluyeron de los Fondos de Infraestructura Social y de Fortalecimiento Municipal, con el pretexto de que el Distrito Federal no tiene municipios sino delegaciones, como si en éstas no se albergaran millones de pobres.
Si el espíritu republicano, el compromiso institucional y la sensibilidad social prevalecen, los intereses partidistas no deberán sobreponerse a los de los millones de habitantes de la Ciudad de México, pues es a ellos a quienes favorecería el crédito solicitado. De ser así, deberá aprobarse el techo de endeudamiento de 9 mil millones de pesos para la Ciudad de México.