A propósito de la provocación
Por RICARDO PASCOE PIERCE
EL desfile del 1o. de mayo tuvo tres características importantes. En primer lugar, logró el contingente obrero más grande de los últimos años. Ante Palacio Nacional desfilaron aproximadamente 1,600,000 trabajadores, número no visto desde los años treinta. En segundo lugar, el contenido de las demandas contrastaba con la política gubernamental en materia económica y social. Para el asistente al desfile, resultaba evidente que los contingentes de petroleros, textileros y metalúrgicos, además de muchos sectores de trabajadores agrupados bajo las mantas de la CTM, CROC, COR, etc., planteaban demandas y reivindicaciones que el Gobierno no considera en su interés otorgarles. Demandas salariales, de control de precios, además de las necesidades de abastecimiento y vivienda, mismas que rebasarían la orientación económica del régimen. Por último, fue un desfile marcado por la violencia y la provocación. Los dos petardos lanzados por agentes ajenos al movimiento obrero y revolucionario demuestran hasta dónde se puede llegar para agudizar las condiciones del ambiente político en el país. La tensión política se acrecentó con las declaraciones del Presidente de la República y del secretario de Gobernación, hechas al día siguiente, en el sentido de que los explosivos fueron lanzados por minorías con respaldo extranjero. En el ambiente político flotaba la acusación de que el responsable del acto habría sido el "PRT", incluso algunas direcciones sindicales oficiales, además del PST y PPS, pidieron que se le retirara el registro legal al PRT. Fidel Velázquez interpretando ingenuamente las palabras vagas del Presidente, afirmó que había sido obra del PRT y de la "CIA", haciendo alianzas con su viejo amigo Lombardo Toledano, quien, en vida, atacó al trotskismo acusándolo de ser arma del imperialismo, pues Trotsky defendió hasta su muerte la democracia socialista en contra del estalinismo totalitario. Hoy, el PRT se encuentra en la misma posición.
El PRT fue el único partido de izquierda que hizo acto de presencia, con masas, en el desfile del 1o. de mayo. Todos los otros "partidos de los trabajadores" negociaron su no-presencia. Probablemente tendrán sus razones particulares cada uno de ellos, pero lo cierto es que los dirigentes "de los trabajadores" prefirieron presenciar la marcha desde la televisión y, los más sociológicamente atrevidos, desde la banqueta misma. Vergüenza para ellos, y los miembros de partidos ausentes del movimiento obrero del país. El número de sus curules está en función directa a su carencia de combatividad y honestidad revolucionaria.
El ataque al PRT es, en realidad, producto de nuestra presencia misma en el desfile, no se quería que estuviese el PRT en la marcha, y, sin embargo, no pudo evitarse a riesgo de instaurar una acción represiva sin precedentes. Las acciones de agrupaciones no identificadas no se inician el 1o. de mayo: hay que recordar que en octubre del año pasado fueron asesinados cuatro oaxaqueños por el "procup", sin que se haya esclarecido hasta la fecha la naturaleza política y organizativa de dicha agrupación. La provocación no es un fenómeno nuevo: en este caso se ha aprovechado de la misma para atacar al partido de izquierda más consecuente. Para tal efecto, el sistema se ha apoyado en todos los medios políticos y económicos a su alcance. El ataque al PRT pone a la orden del día la discusión acerca de los métodos revolucionarios en este periodo. Sin embargo, la provocación, como instrumento de lucha de la reacción, difícilmente puede evitarse, en particular cuando existe la decisión de emplearla drásticamente en contra de los trabajadores. Por esto, es de suponerse que no hemos visto lo último en materia de provocaciones. El uso de las armas en contra de los intereses de los trabajadores es altamente peligroso, particularmente cuando lo que se pretende es ejercer mayor control sobre el movimiento sindical. El peligro es que, bajo pretexto de la provocación, se intente desmembrar los contingentes disidentes dentro del sindicalismo mexicano. La burocracia sindical intentará reforzar su control político de los trabajadores a partir de estos acontecimientos. No obstante, el alcance profundo de este intento por "rehegemonizar" el poder sindical será, más bien, el de agudizar las contradicciones internas de las propias organizaciones de los trabajadores. Los líderes escucharon el descontento expresado en el desfile, saben que, de seguir por el mismo camino, cabezas rodarán.
En el contexto del viaje internacional del Presidente De la Madrid, es de lamentarse la insinuación de la injerencia extranjera, pues, en el fondo, es una acusación con una histeria anti-comunista preocupante. Además, el viaje, con la perspectiva de la firma del convenio bilateral EU-México, adquiere el carácter de una debacle nacional.
La provocación debe pararse en seco, ante la provocación debe imperar la organización, movilización y solidaridad de los trabajadores. Los intentos de dividir al movimiento obrero, provengan de donde provengan, no pasarán. La unidad de clase es hoy el valor supremo de los trabajadores mexicanos, y el mejor dique de contención en contra de la provocación.
Exigimos que el Gobierno afirme su decisión de respetar las libertades democráticas, los derechos políticos, del pueblo de México. El PRT es una organización política revolucionaria surgida de las luchas y aspiraciones de miles de trabajadores del campo y de la ciudad. La diferencia entre el PRT y otros partidos de izquierda es esencialmente una: con un acto administrativo a ellos se les puede aplastar, y al PRT no. La realidad del país, y del movimiento de los trabajadores, será el elemento decisivo para definir la posibilidad de profundizar, o no, en la democracia en México.