Jornada nacional de lucha
Por RICARDO PASCOE PIERCE
LA Asamblea Obrera Campesina Popular (ANOCP) se reunió el sábado recién pasado para hacer un balance necesario de las jornadas de lucha que ha impulsado en los últimos meses. Principalmente se destacó el análisis de la marcha campesina, que culminó en una marcha al Zócalo el 10 de abril, en conmemoración de la muerte de Emiliano Zapata, y la presencia en el desfile del 1o. de mayo. A partir de esta evaluación, resultaba posible hacer un balance de las perspectivas de acción para la jornada nacional de protesta prevista para el 5 de junio de este año.
Ciertamente el análisis se dividió en dos vertientes: había quienes consideraban que los éxitos en el terreno de la movilización demostraba las potencialidades de construir un movimiento amplio de resistencia popular a la política de austeridad, pero solamente reconociendo las limitaciones actuales en la organización y cohesión de dicha respuesta. Por otro lado, había quienes ciegamente consideraban que el movimiento de protesta debiera avanzar sin importar las tremendas posibilidades de chocar, frontalmente, con una actitud de cerrazón de las estructuras políticas dominantes de este país. Por un lado se observó una actitud de preservar al movimiento y, por el otro, una de enfrentarla sin prever ni considerar las consecuencias posibles de acciones provocadoras e irresponsables.
En este marco de análisis triunfó plenamente la orientación de cuidar y preservar al movimiento de masas en nuestro país. Las acciones de protesta en contra de la política de austeridad del régimen se plantearán en el contexto de una protesta nacional por la defensa de los trabajadores y de sus organizaciones. Así, los ejes de acción aprobados responden no solamente a la defensa de los intereses de los trabajadores, sino también a la defensa de sus organizaciones sociales y políticas. Los ejes son: lucha en contra de la carestía, en contra de los despidos, por la defensa de los sindicatos y en contra del ataque a los contratos colectivos, por la solución a las demandas campesinas, por la entrega de servicios urbanos a las colonias populares, por la defensa de los derechos democráticos de los mexicanos y por la solidaridad con los pueblos en lucha en Centroamérica. Estos ejes de lucha representan las demandas centrales de la lucha por unificar a los trabajadores en torno a sus intereses de clase, frente a la política agresiva y antipopular del régimen.
Las formas de expresión del pueblo mexicano el 5 de junio serán, en lo fundamental, sectoriales y barriales. Se acordó privilegiar las actividades y acciones que diesen cohesión a las demandas inmediatas y sentidas de los trabajadores. Se realizarán acciones de protesta ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y la Secretaría de Educación Pública, por ejemplo, por contingentes sindicales y del magisterio, respectivamente. En los sectores locales, ante mercados, y otros centros de abasto popular, se demandarán respuestas a las necesidades de consumo del pueblo. En las colonias populares se realizarán acciones de organización y consolidación de los organismos populares, además de exigir la satisfacción de las demandas y reivindicaciones del pueblo que se expresarán a lo largo y ancho del país. Se decidió privilegiar las actividades y acciones sectoriales, por lo cual se acordó no realizar concentraciones centrales finales, pues era evidente la necesidad de ofrecer una alternativa local al pueblo. En esta misma idea, por ejemplo, se rechazó la propuesta de realizar una concentración final en el Zócalo de la ciudad de México, además existen otras consideraciones políticas de importancia en esta decisión. Asimismo, la ANOCP decidió realizar una jornada nacional en la que se fijarían con toda precisión y antelación las actividades a realizarse, lugar y hora.
De esta forma se pretende expresamente desarrollar una jornada de protesta en donde las actividades y acciones estarán definidas con la anticipación necesaria para impedir cualquier tipo de provocación que pudiera suceder, tal y como ocurrió durante la marcha del 1o. de mayo, con el incidente de los bombazos lanzados en contra de Palacio Nacional, por fuerzas ajenas al movimiento.
Con la definición de las modalidades, ejes de acción y los rasgos generales del plan de acción para el 5 de junio, el texto indica que no se trataba de un paro nacional, sino de una jornada nacional de protesta. Las actividades acordadas buscaban manifestar el descontento ante las políticas de austeridad de la época, priorizando la supervivencia y continuidad del movimiento social.
A pesar de las diferencias internas respecto a la denominación de la jornada, la movilización del 5 de junio buscó reivindicar la capacidad de organización de los sectores trabajadores, campesinos y populares en México. El objetivo final planteado por el autor era abrir camino a la construcción de organizaciones democráticas que representaran las necesidades del pueblo trabajador frente a la situación económica de 1984.