¿Qué nos espera?
Por RICARDO PASCOE PIERCE
La crisis económica ha generado un nuevo espacio político en el país. Probablemente sin que fuera intencional, las iniciativas de la CTM de recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores a través de un aumento de emergencia, encontró eco y solidaridad entre los trabajadores del movimiento sindical independiente del país. A pesar de las discrepancias y suspicacias de los sindicatos independientes en relación al análisis de las intenciones reales de Fidel Velázquez, lo cierto es que éstos entraron con consecuencia a la lucha por la obtención del aumento salarial. Se puede decir que hubo una coincidencia en la práctica entre trabajadores de organizaciones obreras distintas. Así, se logró concretar un frente único proletario; acciones conjuntas sobre la base de acuerdos específicos de demandas comunes.
En efecto, la iniciativa catalizadora de la CTM recibió tanto apoyo, de que los mismos dirigentes de las centrales obreras oficiales sintieron la posibilidad de ser rebasados por sus bases. La CROC y la CROM no querían, simplemente, correr el riesgo de perder su base social, lanzando luchas que ellos no iban a querer encabezar. Decidieron que lo mejor sería atacar a la CTM y mantener el control interno. En parte tenían la razón, pues muchos dirigentes medios de la CTM se han visto completamente rebasados por sus bases, al hacer estallar, éstos, las huelgas y mantener una actitud militante ante sus demandas. Esto se vio claramente en el conflicto interno suscitado en el sindicato de trabajadores de cines, en donde la dirección sindical fue obligada, en contra de su voluntad, a encabezar el movimiento.
La acción obrera despertó un gran entusiasmo e interés entre sectores de trabajadores interesados en ver en nuestro país un movimiento obrero auténticamente representativo de sus intereses de clase. La acción también despertó al Gobierno a una reacción que ha dejado al descubierto sus intenciones reales para con el movimiento obrero oficial, y no oficial, además de su verdadera concepción de reforma política.
En primer término, es evidente que el régimen ha dado un trato desigual a las luchas: un trato han recibido los sindicatos oficiales, y otro, muy distinto, los sindicatos independientes. En palabras muy sencillas, se puede decir que el régimen ha dado aumentos salariales a los sindicatos ligados al PRI-Gobierno, y se ha negado a dar lo mismo a los independientes. El favoritismo político, antesala a la corrupción, ha marcado la estrategia política del régimen.
El Presidente de la República ha reiterado su intención de llevar la democracia a todos los rincones de la sociedad. El nuevo término para describir este fenómeno es democratización integral; reforma política es una antigüedad. Hoy la sociedad mexicana se enfrenta a un primer reto en el camino a la democratización integral, al tener ante sí una ola de huelgas; y la respuesta del régimen contradice todo lo que ha dicho hasta la fecha. Justamente en estos momentos cuando se debe avanzar en el camino de la democratización, no retroceder. La tentación a usar la extraordinaria fuerza del Estado para imponer sus decisiones es obviamente grande. Desgraciadamente, en vez de ejercer una concepción de equilibrio en la solución a conflictos laborales, se pretende imponer la solución como decisión de Estado.
En el caso del sindicalismo independiente, el régimen ha decidido dar un ejemplo de dureza y de castigo. Dureza, pues se les niega la posibilidad de un aumento salarial, a pesar de que el Gobierno ha dado aumentos de emergencia a sectores parecidos (telefonistas, burocracia federal). Y castigo, pues siendo sectores sindicales ajenos al oficial, se les castigó por su independencia. Así, se niega el punto de partida de la reforma política en cualquier país: libertad de ideas y de expresión. Si esa libertad no se ejerce, entonces estamos ante una situación nacional mucho más grave de lo previsto, con dirigentes gubernamentales sin proyecto político más que el de la autoridad.
Las huelgas del STUNAM y SITUAM encarnan la ira oficial. El afán gubernamental de castigar y, si es posible, someter a estos sindicatos, es un ejemplo trágico de la negación de todo lo dicho por el régimen en materia de libertades políticas. La huelga ha continuado porque el Gobierno decidió, a medio camino, aprovechar el conflicto para lanzar advertencias a la izquierda en relación...
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Recuadro de Continuación
8 EL UNIVERSAL¿Qué nos espera?(CONTINÚA DE LA PÁGINA 5)
...a los meses venideros (el ya terrible "segundo semestre") y para decir que el régimen no aceptará ningún tipo de presiones. O, lo que es lo mismo, que el régimen está dispuesto a ser lo "suficientemente" autoritario como para no perder el control absoluto de la situación.
Además, se pretende castigar a los trabajadores universitarios por luchar, y por defender su nivel de vida a través de los instrumentos legales existentes en la realidad.
Esta soberbia de poder, este despliegue de poderío, augura mal para una conclusión negociada a los conflictos. El régimen busca aislar a las huelgas de sindicatos independientes, sí; pero, con qué intención. ¿Se pretende desgastar a los sindicatos para hacerles ver que la lucha y la independencia de pensamiento no es el camino?
¿Es este el proyecto del régimen para los mexicanos?