¿Qué socialismo en México?
Por RICARDO PASCOE PIERCE
Si no se ha dicho aún, hay que decirlo: Polonia está presente en la campaña electoral de México. El caso de Polonia y del socialismo y la democracia, plantea problemas para las corrientes políticas que debaten, en el terreno electoral, sus distintos proyectos para la sociedad mexicana.
En primer lugar y desde el punto de vista de la derecha, es un ejemplo más del fracaso del socialismo, demostrando, según esto, su verdadero carácter totalitario. El llamado de la Cámara de Diputados al regreso de la normalidad democrática, aunado a las visitas de representantes del PAN y MURO a la embajada de Polonia exigiendo el respeto a los derechos democráticos en aquel país, son esfuerzos políticos de la derecha que se han visto coronados por el giro claramente anticomunista y antisocialista de la campaña de De la Madrid. De tal suerte que el golpe de Estado militar en Polonia ha venido a convalidar la retórica anticomunista de la derecha mexicana. Incluso, le ha servido a Fidel Velázquez enfrentar los sectores progresistas y revolucionarios dentro del movimiento obrero, al señalar que éstos buscan, en realidad, una sociedad totalitaria. Se está tomando el caso de Polonia para volcar al pueblo mexicano contra el socialismo y el avance de fuerzas democráticas. Es también claro que existe concordancia entre la postura de Reagan y la derecha mexicana: reclaman la democracia y desprestigian al socialismo en general. Lo que la derecha reclama es, en realidad, la democracia del capital y se opone a la democracia de los trabajadores. Por la izquierda, el problema es diferente, pero más complejo. Más complejo, porque tiene la responsabilidad política de explicar lo sucedido en Polonia y defender al socialismo. Y efectivamente han surgido explicaciones, radicalmente diferentes de lo sucedido en Polonia, de lo que se entiende por socialismo, de lo que se entiende por democracia de los trabajadores.
La izquierda mexicana ha expresado esencialmente dos posiciones: la primera apoya al Gobierno militar polaco, considerando que peligraba el socialismo y que era necesario, dentro de los amplios parámetros de la democracia proletaria, imponer orden en una sociedad en peligro de ser atrapada nuevamente por el capitalismo. La segunda posición apoya al sindicato Solidaridad, independientemente de las corrientes diversas en su seno, considerando que, al democratizar la sociedad polaca, se daban pasos firmes hacia la erradicación de la hegemonía política de la burocracia incrustada en el Estado, y, por lo tanto, hacia la construcción de una sociedad verdaderamente socialista.
En el centro de la discusión está el problema de lo que se entiende por socialismo y por democracia proletaria. Los acontecimientos después del golpe de Estado demuestran que el peligro de regresar al capitalismo no era tal. El peligro real en la sociedad polaca era que estaba en vías de desaparición una casta burocrático-militar, cuyos privilegios y poder estaban siendo no solamente cuestionados sino efectivamente reducidos por el movimiento popular. El peligro para la URSS era que una clase obrera independiente y democráticamente organizada que, a su vez, plantea la necesidad de controlar directamente la producción desde abajo, trastocaría los cimientos del control político-militar de las castas dominantes.
Así, cuando los obreros y campesinos escuchan a los socialistas mexicanos llamar a votar por sus partidos y a luchar por el socialismo, tienen todo el derecho a preguntar: ¿a qué socialismo se refieren? ¿Al socialismo de los militares polacos o al socialismo de los obreros de Gdansk? El problema en México es real, puesto que la práctica política de los sectores de izquierda conlleva esta discusión de democracia y ejercicio directo de poder por parte de los trabajadores. Las masas observan los sectores de izquierda y necesariamente reflexionan: ¿cuál es la alternativa real que ofrecen estos grupos? ¿Cuando izquierdistas mexicanos apoyan a los militares polacos recurren a la suspensión de derechos sindicales para acallar la voz disidente, como se ha hecho en...
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Recuadro de Continuación
¿Qué socialismo en México?(CONTINÚA DE LA PÁGINA 4)
...el caso del SUTIN y el STUNAM, sí es necesario preguntarse: ¿a qué socialismo se refieren?
Ante los obreros, campesinos, colonos, mujeres y otros sectores sociales, se ha hecho indispensable explicar que Polonia no descalifica el socialismo; lo que hace, eso sí, es abrir la verdadera lucha por el socialismo: por la sociedad profundamente democrática, plural, colectiva y autodirigida. Hoy, con Polonia, estamos un paso más cerca de la sociedad sin explotadores ni explotados.