El nuevo horizontePor RICARDO PASCOE PIERCEEl Universal — 30-8-82
El Colegio Electoral de la Cámara de Diputados ha concluido su trabajo de voracidad política: consumó el fraude electoral que hace, del régimen entrante, ciertamente ilegítimo. La llamada crisis financiera, que hoy se traduce en acciones de indisciplina civil con rumores, amenazas de boicot, escasez e incertidumbre, marca una nueva etapa en la vida política del país.
El pueblo trabajador, el pueblo que tiene que vivir de su esfuerzo y dependencia de patrón, sufre temor y angustia frente a la sensación de impotencia e incapacidad de transformar la situación. Las organizaciones sociales oficiales —CTM, CNC, CNOP— no tienen capacidad de respuesta ante la devaluación del salario obrero, campesino y del profesional. Tibiamente y con cierta sorpresa, se empiezan negociaciones "cara a cara" entre patrones y representantes de los trabajadores, sin que trascienda ni su contenido ni acuerdos, ni perspectivas.
De verdad, la situación del país nunca ha sido tan crítica. Pero no solamente por la crisis económica y sus repercusiones (por ejemplo, el hecho de que banqueros e industriales hoy son más ricos que ayer, que la transferencia de recursos financieros del sector público al privado se ha masificado, que el desempleo se mide en términos de millones más de cesantes), sino por el hecho de que el pueblo está totalmente ausente del proceso de definición del camino a seguir. Algunos cuentistas, porque seguramente son eso, incluso relatan una idea de un solo hombre tomando decisiones que afectan a millones de mexicanos, sin la menor intención de consulta. Lo cierto, sin embargo, es que las decisiones de devaluar, eliminar subsidios a artículos de consumo popular, dar estímulos a la industria privada, eliminar el apoyo al régimen sandinista de Nicaragua, son decisiones tomadas sin el concurso del pueblo y en recintos desconocidos para él.
Y debe ser obvio que, mientras banqueros toman decisiones que les favorecen e industriales también y conjuntamente no reinvierten sus ganancias en México, el pueblo trabajador sigue yendo a las fábricas, a los talleres, a las minas y a los campos para ver si existe aún su único medio de sustento: el trabajo. Creciente —y masivamente— los trabajadores están encontrando que ni eso existe.
Es cierto, pues, que existen intereses tan diferentes como contradictorios, como para no permitir una conciliación de los mismos. Y las voces que se alzan hablando del interés superior de la nación ¿estarán enteradas de una amenaza que desconocemos? Porque la crítica ha sido criticada como antinacional y antipopular. Sin embargo, siguiendo la lógica de los elementos expuestos anteriormente encontramos una falacia: no existen intereses de ricos, de pobres y de la nación, como cosas separadas, existen intereses de ricos, intereses de pobres, ambos insertos en una nación. Incluso podemos afirmar que existe un nacionalismo de rico y un nacionalismo de pobre, pero que ambos nacionalismos tienen un contenido profundamente diferente, pues su origen de clase es opuesto. Por tanto, el problema no es de la nación en abstracto, como nos lo quisieran hacer creer algunos nuevos nacionalistas, sino de los intereses inmediatos e históricos de las clases dentro de la nación y como nación inserta en un mercado mundial.
Hecha esta afirmación, podemos regresar al tema que nos ocupa, pero con más elementos. En efecto, el pueblo no participa, así como en el pasado no ha participado, en la toma de decisiones que lo afectan y que lo hieren en lo fundamental. Pero esto tiene su razón de ser: las decisiones que hoy se toman para beneficiar, no a la nación en abstracto, sino a un México de banqueros e industriales poderosos, poco le sirve al pueblo que amanece todas las mañanas en las puertas de las fábricas. Amanece no tanto para entrar por la puerta, sino para ver si puede entrar, si hay cupo, si el "recorte de personal" no ha llegado aún.
La tarea fundamental del pueblo hoy, es hacer sentir su voz, sus intereses, su fuerza. Es una tarea monumental, pues las organizaciones oficiales han infundido miedo y temor a grandes sectores del pueblo, han ejercido la represión y el control selectivo, al mismo tiempo que han hecho eco de la política del régimen, dándole la razón al Gobierno en sus medidas antipopulares. El nuevo horizonte que se abre es justamente...
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Recuadro: El nuevo horizonte
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...aquel de la perspectiva de lucha del pueblo trabajador, con independencia del control gubernamental, en un momento en que la crisis azota y muestra sus dos caras: debilidad de la respuesta obrera y la perspectiva de una respuesta obrera contundente. Entre esa contradicción nos movemos y nos organizamos. Con los ojos puestos en el horizonte, preparémonos para dar salida a la contradicción.