Las elecciones en Estados Unidos
POR RICARDO PASCOE PIERCE
Las elecciones legislativas efectuadas recientemente en los Estados Unidos de Norteamérica han repercutido, incluso más allá de las fronteras de dicho país. Resulta que las elecciones legislativas son una especie de referéndum acerca de la gestión presidencial, sin involucrar directamente al presidente. A los latinoamericanos nos es importante el curso de los acontecimientos en aquel país, pues su influencia económica y política es decisiva. En particular, a los mexicanos nos debe de interesar y preocupar no sólo lo que hace y piensa el Gobierno norteamericano, sino también el pensar y quehacer del pueblo.
Para México hay dos campos de interés decisivo en relación a las elecciones norteamericanas: Centroamérica y la situación económica interna. Son dos aspectos que pueden influir en el curso de eventos históricos, tanto en cuanto la relación Estados Unidos-América Latina, así como específicamente la relación México-Estados Unidos.
En Centroamérica resulta evidente que el Gobierno norteamericano ha montado un gigantesco operativo militar, vía una alianza con guardias somocistas acampados en Honduras. Se rumora que es inminente la invasión a Nicaragua, cuyo objetivo es el derrocamiento del Gobierno sandinista. El Gobierno norteamericano ha designado como su embajador en Honduras a un hombre que, según la revista "Newsweek", no tendrá ningún problema de conciencia para llevar a cabo su misión: derrocar a los sandinistas. El mismo artículo da cuenta de toneladas de material bélico, asesores extranjeros y preparativos para llevar a cabo el operativo. O sea, se toma como un hecho la invasión, aunque se reconoce su peligrosidad, y se admite como poco claros sus resultados. Al mismo tiempo se concede que una guerra con Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Honduras va a involucrar, inevitablemente, a toda América Latina, especialmente a México. Sería una guerra generalizada en Centroamérica, con una intervención masiva de los norteamericanos, al lado, por supuesto, de los regímenes fascistas y militares de la región. Serán los pueblos de Centroamérica contra los militares nacionales y extranjeros. México, su Gobierno y su pueblo, tendrá que definirse tajantemente, sin mediaciones, a favor o en contra de los pueblos de Centroamérica.
Las elecciones en los Estados Unidos tiene que ver con esto: con el grado de consenso del Gobierno en relación a su política exterior. El Gobierno recibió una bofetada con el referéndum en relación al congelamiento nuclear, y hoy se recibe la noticia de que Reagan se retira de sus amenazas en cuanto al gasoducto soviético. El último lugar en la Tierra donde el Gobierno norteamericano tiene que aprender que no puede imponer su voluntad es en América Latina. La mentalidad de que somos su patio trasero aún prevalece. Centroamérica es testigo de ello. Pero el pueblo norteamericano, en estas elecciones, ha expresado un repudio al belicismo sin freno de sus gobernantes. La intervención en Centroamérica se ha complicado: el pueblo norteamericano puede estar con los pueblos centroamericanos, más que con su propio Gobierno.
El terreno económico es más complicado. Esto es así, pues los pueblos están defendiendo su nivel de vida. Las negociaciones entre el FMI y el Gobierno de México tiene, como trasfondo, la búsqueda del Gobierno norteamericano de una salida a su propia crisis. En efecto, el interés del Gobierno norteamericano, y la burguesía que representa, es de consolidar a México como parte integral de su circuito interno de producción y distribución de mercancías. Por esto, la intención de que México ingrese al GATT y que integre un mercado común con Canadá y EU es parte del futuro mexicano que se negocia con el fondo.
Un aval al proteccionismo norteamericano, vía una mayor intervención estatal en la economía, sería un golpe a la política económica de Reagan, pero también a las intenciones, de corto plazo, de países como México que aspiran a tener una cierta opción de exportación, especialmente a EU.
Como conclusión, resulta claro que las elecciones legislativas de EU conlleva varias implicaciones para México, y, en general, para América Latina. La conclusión es contradictoria, pues por un lado se busca no agredir a los pueblos militarmente, mas sin embargo las exigencias económicas del imperio norteamericano resalta la necesidad de intervenir más en América Latina para asegurar su tasa de ganancias. En esta contradicción se mueve la relación México-EU.