RICARDO PASCOE 1982/11/07

Las huelgas actuales El Universal. 8 de noviembre 1982

Las huelgas actuales
Por RICARDO PASCOE PIERCE
LAS dos huelgas más prominentes en la actualidad —la de Mexicana de Aviación y la de la UNAM— han tenido una repercusión política y sindical de gran importancia. En primer lugar, por el hecho de que, con los emplazamientos de la CTM, se ha creado una expectativa de lucha social de cierta magnitud. O sea, independientemente de si la CTM estallará o no sus huelgas, el conflicto de lucha de clases está claramente planteado. En segundo lugar por el hecho de que la situación económica del país se agrava, existe una expectativa ante el estallido de conflictos sindicales de importancia, justamente para calibrar el grado de éxito que pueda tener este tipo de lucha frontal contra la política gubernamental de austeridad. Y, por último, debido a la profundidad de la crisis económica, política y social, resulta que amplios sectores del pueblo, que hoy sienten que no tienen nada que perder, se muestran dispuestos a ir a la lucha.
El desenlace de tantos emplazamientos —pacto de acuerdos entre direcciones sindicales y los patrones— se ha visto con cierta resignación (¿quién pensaba que Fidel Velázquez realmente iría a la huelga en defensa de los derechos de los trabajadores?). Justamente por esto, y debido a ello, las dos huelgas cobran mayor relieve, además del hecho de que han cerrado instituciones de importancia económica y política. Sin embargo, es preciso señalar que las dos huelgas, a pesar de sus aparentes similitudes, son muy diferentes. En Mexicana, la huelga con menor cobertura publicitaria que la otra, la lucha no es realmente de índole económica, sino que es fundamentalmente política, pues la unificación de las empresas de AeroMéxico y Mexicana ha generado el conflicto de representación sindical de los trabajadores, y donde el sindicato en huelga está perdiendo dicha representación. En la UNAM el conflicto es sensiblemente diferente. Existe, en efecto, una radicalización de los trabajadores universitarios, sobre la base del brutal decaimiento del salario real. En cuanto al salario, resulta que no hay sectores privilegiados: ha sufrido una reducción de aproximadamente 52% en lo que va del año, año de inflación acelerada y dos devaluaciones. Este es el efecto concreto de la política de austeridad. Y también es cierto que la austeridad afecta más a los trabajadores de la UNAM, a pesar de las indicaciones contrarias, acordaron estallar la huelga.
Es preciso señalar, además, que son dos huelgas que enfrentan a un Estado inflexible en su postura: ha dicho, en reiteradas ocasiones, que no dará ningún aumento de emergencia. Es lógico, pues es un Estado que administra, aunque torpemente, la crisis —no la abundancia—. Es un Estado que debe decidir de qué manera va a distribuir el hambre entre el pueblo, asegurando su sobrevivencia como institución. Son momentos de decisión. Para el Estado y para los trabajadores.
Para los trabajadores, las decisiones son difíciles. Sería más clara la situación si existiese un movimiento unitario de los trabajadores por defender sus intereses de clase. Sin embargo, desde un primer momento, la burocracia sindical oficial procuró su división. La FSTSE aceptó, sin un solo gemido digno, 7.3% de aumento, mientras la CTM proponía la huelga general y la COR y CROC anunciaron que no emplazarían a huelga. Hoy, solamente la CTM ha avanzado en un camino que remotamente se asemeja a la dignidad, mientras las otras centrales obreras han pasado a la ignominia.
Sin unidad de acción, el movimiento de los trabajadores poco avanza, cada sindicato se aísla en "su" conflicto, y las soluciones son más viables para el patrón.
El mismo movimiento de los trabajadores de la UNAM sufre de descalabros internos: la unidad padece amenazas. Mientras los trabajadores no hallan el camino del frente único y de acción unitaria, es difícil suponer avances. Por tanto, resulta que hay criterios para avanzar, o replegar, los movimientos. El criterio unitario es uno. La viabilidad de avances, sin poner en peligro la organización sindical es otro. Estos criterios deben combinarse con habilidad política para dar solución tanto al conflicto de la UNAM, así como los conflictos que se vislumbran, para esta semana, en la UAM, UAP, UAG y UAEM, así como en la Universidad Iberoamericana.
En general, las estructuras de las dirigencias sindicales han influido en el rumbo de las movilizaciones. Esta realidad es la que enfrentan los trabajadores, al mismo tiempo que buscan mantener sus procesos de lucha. A pesar de los obstáculos y la falta de cohesión, los sectores laborales persiguen la defensa de sus intereses y condiciones de vida en un entorno económico complejo.
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Las huelgas
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No existe una actitud de resignación frente a la falta de movilización. A pesar de los desafíos internos y la división, persiste en diversos sectores la intención de hacer frente a estas condiciones para proteger los derechos de su gremio.

Las elecciones en Estados Unidos  El Universal. 15 de noviembre 1982

Estado, partido y sociedad. El Universal. 1 de noviembre 1982.