Programa y partido
Por RICARDO PASCOE PIERCE
La campaña electoral concluye, y empiezan los balances. Ya varios partidos han expresado sus primeras conclusiones, seguramente un poco apresuradas, pues las manos sudan mientras se esperan los resultados cuantitativos de la jornada del 4 de julio. Por lo tanto, hay conclusiones que no es válido sacar (pues depende del resultado electoral), aunque, con ansiedad y nerviosismo, son precisamente las conclusiones que se sacan. Por ejemplo, recientemente el PSUM ha empezado a correr el rumor de que la votación del PRT se deberá a su candidata presidencial, rumor que evidentemente trata de explicar un fenómeno que aún no ocurre pero se anticipa, buscando explicar muchas cosas a mucha gente que puede hacer muchas preguntas.
Este nerviosismo y balanceo aparte, resulta necesario precisar los términos del desarrollo de la campaña electoral, y justificar el contenido más profundo de cada campaña partidaria, independientemente de su orientación política. En esta campaña ha sido común escuchar decir que el único programa adecuado para resolver los problemas de México es el de uno, del partido de cada persona. En realidad, estamos hablando de concepciones de clase de la realidad mexicana, y sus expresiones a partir de intereses de clase concretos. Creemos que solamente observando las campañas de esta manera, es que nos será posible desentrañar su contenido. En efecto, cuando hablamos de campañas, estamos hablando de programas políticos y proyectos para el país, no de sus carteles, recorridos y mítines efectuados.
La definición de clase más clara de la campaña electoral, en términos de programas y proyectos políticos, ha sido en torno a la existencia, viabilidad y futuro del capitalismo mexicano. De hecho, el debate surge en torno a las posibilidades de reformar y reestructurar el actual sistema, "para que sea más justo, más digno", o la necesidad de construir otro sistema, el socialista. Ha sido evidente, a través del tiempo, las declaraciones y los mítines, que, junto con el PRI, el PAN, el PDM, y el PARM tienen un claro compromiso con la continuación del sistema capitalista, con sus mecanismos de explotación y reparto de la riqueza entre los dueños de los medios de producción; las discrepancias, que son reales y conflictivas, producidas durante años de acaparamiento del poder por parte del PRI, se realizan hoy ante el espectro de una profunda crisis económica que amenaza con liquidar incluso a ciertos sectores del capital. Las discrepancias entre la burguesía no son pasajeras, sino continuas y permanentes, debido justamente a los conflictos generados por el reparto desigual de la riqueza y el poder al interior de la misma burguesía. Curiosamente, sin embargo, esta misma crisis del capitalismo genera sectores desposeídos y periféricos al capital, que sobreviven en función de un capitalismo, siendo su "aparente" negación, pero siendo también su punching bag. Concretamente, un sector de los llamados socialistas mexicanos juegan este papel: el PPS, el PST y el PSD. Son partidos que, al exigir maximalistamente el socialismo, lo que realmente buscan es cierta recomposición digna del capitalismo, y el disfrute de cierto pedazo de poder político. En efecto, estos partidos se caracterizan por tener un discurso programático inmediatista (en el sentido de demandas inmediatas hacia el Estado), con el matiz "estratégico" del socialismo, pero un socialismo ya amorfo, ambiguo y lejano —casi casi como si ni ellos se lo creen.
La izquierda socialista más comprometida y derivada más claramente de la tradición marxista se encuentra en el PSUM y el PRT. Indudablemente que los únicos partidos proletarios son estos dos. El caso del PSUM es el de un partido frontera que, en estas elecciones y a través de su campaña electoral, ha mostrado una ambigüedad notable; junto con demandas socialistas, ha confundido reclamos al PRI para establecer alianzas y propuestas para dar una salida democrática a la crisis económica capitalista —lo cual equivale a su recomposición para la continuidad capitalista. Muchas veces, al quedar en el nivel de reclamos democráticos "radicales", ha logrado confundir al proletariado en cuanto al carácter clasista de la sociedad mexicana, al insinuar soluciones dentro del sistema actual. Sin embargo, es evidente la vocación socialista de sectores importan...
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Recuadro de Continuación
8 EL UNIVERSALPrograma y partido(CONTINUA DE LA PAGINA 5)
...tes del PSUM, y, justamente por esto, es que se considera de vital importancia el trabajo conjunto entre el PRT y el PSUM.
El PRT ha hecho, en el sentido clasista, la campaña más claramente identificada con las luchas y aspiraciones inmediatas e históricas del proletariado mexicano. La campaña del PRT no se ha planteado la exposición de un programa de gobierno para dirigir este país en estas condiciones, sino que la campaña ha girado en torno a la proposición de un programa de transición revolucionaria hacia el socialismo sobre la base de la organización de todos los trabajadores al margen de la burguesía, basado en la confianza de que esta es la fuerza trabajadora unida. El proyecto de la campaña del PRT ha sido, pues, el de establecer el nexo entre las demandas inmediatas y sentidas del movimiento de masas y la lucha más histórica por el socialismo, y la democracia proletaria. La incomprensión de muchos sectores al referirse a la campaña a la incomprensión de este factor: el hecho de que la campaña del PRT tiene, en la mira, la conquista del poder por parte de los trabajadores, no busca el reacomodo del capital, ni en salidas socialdemócratas pues las considera, en tanto proposiciones, falsas.
El compromiso es claro, el objetivo preciso: los trabajadores deben tener el poder, no los amos. La marcha que realizará el PRT el sábado 26 de junio, a las 16 horas, del Monumento a la Revolución a la Plaza de las Tres Culturas, culmina un momento de la lucha del proletariado mexicano; el 4 de julio otra etapa se abre, y otra después, y otra ventura. En todo, está el objetivo central del PRT: los trabajadores...