Unidad y mitología
Por RICARDO PASCOE PIERCE
En discursos recientes, el candidato a la Presidencia por el PSUM, Arnoldo Martínez Verdugo, ha anunciado que los trotskistas han sido divisionistas; el periódico del PSUM ha publicado su versión de la falta de unidad electoral entre el PSUM y el PRT, adjudicándole al PRT la responsabilidad completa de dicha situación. Una vez más, el pueblo de México tendrá que soportar los intentos electoralistas de algún partido de reclamar la unidad, cuando justamente lo que busca no es la unidad, sino la justificación de acciones políticas de otra índole.
La izquierda ha reivindicado desde siempre la demanda de la unidad de los trabajadores; pero, en realidad, han sido pocos los grupos políticos que, consecuentes con dicha demanda, han sabido subordinar sus intereses particulares a los de la comunidad trabajadora. La unidad ha generado enormes confusiones en la izquierda; incluso, se ha llegado a concluir que la unidad significa un solo partido, un solo gobierno posible, un solo dirigente. Por otro lado, la unidad se ha interpretado como atentatoria al pluralismo, la democracia y que tiene, como objetivo, la manipulación. Al mismo tiempo se exalta y se hacen ofrendas a la unidad, y a veces, incluso, todos quieren ser más unitarios que sus vecinos. Resulta, entonces, que la unidad de los trabajadores, la consolidación de su fuerza como clase, se convierte en un vulgar recurso retórico para algunos políticos y para algunos partidos. Por la falta de claridad en torno a la unidad obrera es que es tan manejado, traído y pateado el concepto. Y, sin embargo, es un concepto trascendental para los trabajadores. La unidad es, realmente, la capacidad del movimiento de masas de encontrar, conjuntamente, las vías más acertadas de acción política en pro de sus intereses históricos de clase. La clase trabajadora, clase extremadamente heterogénea, porque su trabajo lo es, tiene que saber cómo subordinar intereses particulares a las necesidades a largo plazo del conjunto. La toma del poder de los trabajadores se dará en relación directa a su capacidad de encontrar caminos de acción aun respetando la diversidad de opiniones y de corrientes en el seno de su movimiento. La unidad, entiéndase bien, no elimina diferencias; pero, eso sí, las sitúa en una perspectiva histórica común. Es por esto que no se puede encontrar la unidad entre trabajadores y patrones: no tienen una perspectiva histórica común; más bien, es contradictoria.
La lucha electoral, como otros frentes de lucha política, tiene su propia lógica. Pero, esa lógica no escapa a la lógica implacable de trabajadores y patrones enfrentados. Por tanto, se hace necesario una reflexión acerca de la unidad de los partidos de los obreros y campesinos. Y, al hacer esa reflexión, habría que dejar de lado la intención de debatir demagógicamente el asunto de la unidad. Porque, en vez de esclarecer, se terminará oscureciendo aún más el problema. Se genera más mitología en torno a un problema sencillo, pero de principio. Hoy en la izquierda los proyectos se han clarificado; las opciones se han desdibujado. Y es un hecho de que hay proyectos diferentes, hay concepciones diferentes acerca del socialismo. Polonia se encargó de demostrarnos nítidamente que los problemas de la construcción del socialismo son problemas de primera magnitud. Simplemente las posiciones del PSUM (apoyo a los militares) y del PRT (apoyo al sindicato Solidaridad) reflejan la enorme brecha entre las izquierdas. Más aún, las dos campañas electorales han reflejado concepciones diferentes acerca de las salidas a la crisis económica, política y social. En realidad, el PSUM y el PRT ofrecen opciones políticas y organizativas tan diferentes que sus candidaturas a la Presidencia no solamente las explican, sino que también las representa.
Es en este contexto que el PSUM ha abierto la discusión acerca de quién rompió la unidad de la izquierda. ¿Tiene sentido, a estas alturas de la campaña electoral, abrir de nuevo un debate que fue resuelto (no bien, pero resuelto) hace apenas unos cuantos meses? En realidad, da la impresión de que el problema está, más bien, al interior del PSUM, y no entre el PSUM y el PRT. Hoy el PSUM tiene que decidir si se alía con una fuerza burguesa (el Partido Social Demócrata) en la contienda electoral, y, en función de esa decisión, enfrentar la discusión acerca del carácter de su proyecto político global para la sociedad mexicana.
(CONTINUA EN LA PAGINA 13)
Recuadro de Continuación
Unidad y...(CONTINUA DE LA PAGINA 5)
Así las cosas, se concluye que el desenlace de la situación política actual no será un debate estéril entre PSUM y PRT acerca de quién rompió la unidad, sino acontecimientos propios de quienes especulan relacionados con sus propias decisiones y sus propias fuerzas.