Huelga en FASA
Por RICARDO PASCOE PIERCE
La huelga en Fundición Artística, S. A. (FASA), debe relatarse. No es simplemente una huelga: es toda una lucha por recobrar la dignidad obrera, por exaltar nuevos valores de organización y de respuesta a la crisis que azota, más que nada, a los trabajadores del país. La lucha de los obreros de FASA es el germen de lo que hemos reiterado, semana tras semana, en esta columna: existe una alternativa de los trabajadores a la crisis; una salida de los proletarios a una situación nacional cada vez más precaria y amenazante.
Veamos, sin embargo, los hechos. Después de muchos años de lucha y organización, los trabajadores de FASA decidieron constituirse en sección del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria del Hierro y del Acero (SNTIHA). En efecto, 30 años de hegemonía y control de la CTM fueron más que suficiente para convencer a los trabajadores de que sus salarios y prestaciones seguirían su curso descendente, de no actuar ellos, para frenar el proceso. El hecho de constituirse en sección del SNTIHA, además de complementarse con una revisión contractual importante, como lo fue la del 10 de febrero de 1982, le valió al sindicato su consolidación y plena aceptación por parte de la gran mayoría de los trabajadores. Así pues, la vía de la movilización y unidad de los trabajadores demostró su solidez, además de validez: se avanzó en conquistas obreras, se defendió su nivel de vida, se utilizó un instrumento de lucha válido: el sindicato representativo y democrático.
Como era de esperarse, ante este cambio radical en la situación de los trabajadores, el patrón, Pablo Portilla Osio, no aceptó la situación nueva, y empezó a fraguar en contra del sindicato. El primer paso era sencillo: escamotear logros sindicales, para restarle prestigio entre los trabajadores. Además, el mismo patrón buscaba pretextos para castigar o despedir a trabajadores, aunque fuera sin justificación, para demostrar la ineficacia de la nueva dirección de los trabajadores. Incluso, a unos días de la revisión de 1983, la empresa empezó con una política de reajuste de personal, eufemismo para referirse al despido a trabajadores simpatizantes de la nueva dirección sindical. En ese momento, se propuso el "reajuste" de 50 trabajadores. Además, el jefe de personal, Moises Corona Bautista, empezaba a azuzar a los trabajadores a que abandonaran el sindicato independiente, para luego ingresar al de la CTM.
Ante la insistencia del patrón de reajustar personal, además de proponer la reducción de prestaciones sociales, el sindicato se vio en la necesidad de estallar la huelga el día 10 de febrero de 1983. Un mes después, y en plena huelga, el Sr. Portilla se reunió con otros empresarios y les propuso un plan para deshacerse del SNTIHA, mismo que constaba de 5 puntos:
- Denunciar a los miembros del comité nacional como comunistas, intransigentes y corruptos;
- Lograr la confianza de ciertos sectores de trabajadores a través de concesiones económicas;
- Corromper o despedir a dirigentes seccionales;
- Impulsar a la CTM como alternativa sindical, y
- Desprestigiar al SNTIHA ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
A pesar de que Portilla no logró inmediatamente sus objetivos, lo cierto es que la manera de enfocar las demandas de los trabajadores refleja una actitud del empresario frente a la crisis, y su disposición a la solidaridad con los trabajadores.
34 días de huelga bastaron para que el patrón cediera a las demandas de los trabajadores. Sin embargo, al regreso, empezaron las presiones patronales para los trabajadores. Al fin, quedaba al descubierto la intención de la empresa: a todo aquel que no se afiliaba al Sindicato Obrero de las Industrias del Hierro, Metales y Manufacturas Compuestas de la República Mexicana, perteneciente a la 4a. Sección de la CTM, se le despide de la planta, sin justificación alguna. Con 88 trabajadores despedidos injustificadamente, el sindicato acordó, mayoritariamente, estallar la huelga el día 6 de junio a las 8 a. m. Desde esa fecha continúa la huelga. Primero, siguiendo a los rectores universitarios, el patrón pidió la inexistencia de la misma, sin obtener un fallo positivo. En segundo lugar, la CTM, a través de su "Sindicato Obrero..." exige la titularidad del contrato colectivo.
Portilla sigue atacando a los trabajadores. Y seguirá la huelga el tiempo que sea necesario para lograr que se respeten los derechos de los trabajadores.