RICARDO PASCOE 1982/09/26

El momento crítico. El Universal. 27 de septiembre 1982

El momento crítico
Por RICARDO PASCOE PIERCE 
Acontecimientos internacionales pueden dar alguna indicación del quehacer actual de la izquierda mexicana. No nos referimos al Fondo Monetario Internacional ni al Banco Mundial, sino a las luchas obreras de Bolivia, Inglaterra y Polonia. Lo significativo de Polonia se debe al hecho de que, a pesar de los pronósticos negativos y pesimistas, el sindicato independiente Solidaridad resiste los embates represivos de la junta militar en el poder. Más significativo es el hecho de que Solidaridad, siendo un proyecto sindical, tiene una capacidad de convocatoria política y social mucho más allá del ámbito sindical, a pesar de que sus contingentes de vanguardia son efectivamente los obreros. O sea, la clase obrera dirige, en efecto, a amplios contingentes sociales de Polonia. En Bolivia e Inglaterra sucede algo parecido, aunque con matices interesantes. En Bolivia, los mineros, presionando a otros sectores del proletariado nacional, logran articular un vasto movimiento ofensivo que hace derrumbar a la junta militar gobernante. La clase obrera boliviana luchó con su arma más potente: su fuerza de trabajo. Entre otras características, señalaremos el hecho de que los mineros, y otros sectores obreros bolivianos, tuvieron que derrotar, en primera instancia, la dirección reformista que no se atrevía a confiar en la fuerza de los trabajadores, sino que se escudaba tras acciones puntuales y negociaciones políticas. La clase obrera, haciendo caso omiso del miedo, avanzó decisivamente. Siles Suazo entra a la Presidencia con este hecho político conformando su quehacer presidencial. En Inglaterra la clase obrera implantó una huelga nacional, por primera vez desde 1926. Se superó a una dirección también titubeante, con escasa confianza en la fuerza de la clase obrera y segura de que una actitud conservadora frente a la crisis reditúa mejor en beneficio de la clase obrera. Además, se desafió la nueva legislación laboral que prohíbe las huelgas de solidaridad, pues se apoyó a los trabajadores del sistema nacional de salud, quienes llevan ya varias semanas de huelga. Se demostró una nueva fuerza obrera en Inglaterra, más combativa y dispuesta a defender sus propios intereses de clase, además de defender sus instrumentos de lucha.
Todos estos casos, representativos de sociedades diferentes que conforman la situación mundial, tienen un rasgo en común: además de ser países en profunda crisis económica, política y social, también son naciones en donde la clase obrera busca actuar como una fuerza independiente y con convocatoria a casi todos los sectores sociales de trabajadores, a pesar de que no sean estrictamente obreros. La clase obrera se pone a la cabeza de los movimientos, para dirigirlos con proyectos que reflejan los intereses históricos de los amplios sectores de trabajadores aglutinados. Y tiene, la clase obrera como tal, que derrotar a direcciones reformistas cuyos intereses políticos y personales se mezclan de tal suerte que frenan la lucha obrera.
Hoy en día la clase obrera mexicana enfrenta un momento crítico, de decisiones difíciles. En primer lugar, enfrenta la necesidad de ponerse a la cabeza del proletariado en su conjunto con un proyecto nacional. Con capacidad de convocatoria a los amplios sectores del proletariado del campo y de la ciudad. Un proyecto que tome en cuenta demandas de los trabajadores en torno a la nacionalización, pero que no dependa de ella. Proyecto que asimile la experiencia de lucha de obreros en otras latitudes, comprendiendo particularmente el fenómeno de la confianza en sus propias fuerzas. Pero esa confianza es producto de una actitud unitaria de clase, de la cabeza obrera. Sin unidad, sin la actitud unitaria, no hay movimiento contundente capaz de transformar la sociedad.
El movimiento obrero está profundamente dividido, organizativa y políticamente. De ahí la fuerza del Estado y la burguesía en el país. Si la izquierda pretende plantear alternativas globales para la nación, tiene dos requisitos que cumplir: plantear un proyecto nacional proletario, y lograr la amplia unidad de los trabajadores en torno a este proyecto, sin sectarismos y sobre acuerdos concretos.
Hoy marchará el Frente Nacional por la Defensa del Salario y en Contra de la Austeridad. El acuerdo unitario es de trascendencia para la izquierda, aunque falta por integrar otros contingentes del movimiento obrero, particularmente aquellos ligados al Congreso del Trabajo. Pero hay quienes dicen que no ven su proyecto nacional, y por lo tanto se intuye su posible retirada; al mismo tiempo, hay otros que sienten que ya hay demasiados en el Frente, que hay muchos impuros que deben ser excomulgados. Entre el sectarismo derechista y el sectarismo ultraizquierdista hay una gran coincidencia: luchan en contra de un proyecto nacional del proletariado, en contra de la unidad de las fuerzas revolucionarias. Las grandes jornadas de...
(CONTINÚA EN LA PÁGINA 8)
 

 
Recuadro de Continuación
El momento crítico(CONTINÚA DE LA PÁGINA 5)...lucha de los obreros polacos, bolivianos e ingleses se logra, sí, con debates y divergencias, pero no con sectarismo. Cuando hemos dicho anteriormente que el sectarismo es el gran organizador de derrotas, a situaciones como las de hoy nos referimos a esto. La marcha de hoy no debe ser la última actividad unitaria de la izquierda en este periodo. De ser así, se habrá perdido una gran oportunidad de estructurar un proyecto nacional del proletariado, con unidad y con independencia de clase.

Las maquiladoras. El Universal. 4 de octubre 1982

La fuga de divisas. El Universal. 20 de septiembre 1982

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