RICARDO PASCOE 1983/11/27

El problema de Granada El Universal.  28 de Noviembre 1983

El problema de Granada
Por RICARDO PASCOE PIERCE 
La invasión norteamericana a la pequeña isla de Granada produjo una conmoción mundial. En África, Asia y América Latina generó la prueba necesaria de la imagen del imperialismo norteamericano como enemigo principal de los pueblos del mundo que aspiran a la libertad y la autodeterminación. En Europa, coincidió con el debate en cuanto el emplazamiento de los cohetes Pershing norteamericanos: confirmó la impresión de que el Gobierno norteamericano dispara antes de comunicar o discutir sus decisiones. Incluso con sus llamados "aliados". Así, los pueblos europeos pueden fácilmente arribar a la conclusión, de que el emplazamiento norteamericano es un peligro mortal para ellos mismos. Lamentablemente para la paz mundial, el pueblo norteamericano llegó a una conclusión equivocada sobre aquella aventura militar: la información a su alcance le hizo ver las virtudes de la invasión. Como derivado lógico de tal situación, puede desprenderse que el pueblo norteamericano podrá, en el futuro, ser nuevamente engañado acerca de las acciones de su Gobierno al intervenir en los asuntos internos de países extranjeros. Incluso, el truco burdo, pero eminentemente norteamericano, de generar una "encuesta de opinión pública" que demostraba al pueblo de Granada como feliz por la invasión, era para consumo estrictamente interno.
Toda la división de la invasión se centró, como hemos dicho, en los problemas anteriormente señalados. Hay otros, sin embargo, que para los revolucionarios son más importantes. Hay la obligación de plantearnos la pregunta acerca de lo que pasó al interior de la revolución granadina, sin que esto demerite o disminuya nuestra solidaridad militante con las revoluciones nicaragüense, salvadoreña o guatemalteca. Las dudas y preocupaciones, el análisis y debate forman parte orgánica de un proceso revolucionario. No son cuestiones ajenas ni vetadas. Sin embargo, las formas determinan en mucho el desempeño y desarrollo de la sociedad revolucionaria.
Por ello, al plantearnos interrogantes acerca del desarrollo de los acontecimientos granadinos anteriores a la invasión imperialista, nos estamos planteando cuestiones de táctica y estrategia relativos a cualquier proceso revolucionario.
El asesinato de Maurice Bishop culminó un proceso de discusión interna en la dirección del partido gobernante Nueva Joya. La controversia giraba en torno a la táctica a seguir por parte de los revolucionarios granadinos frente a las amenazas imperialistas. Al parecer existían dos posiciones: la primera, la de Bishop, señalaba que las amenazas eran tan reales que, dada la situación peligrosa de Centroamérica, era indicado tratar de apaciguar las intenciones imperialistas, particularmente en lo referente a la construcción de un aeropuerto internacional en la isla, mientras la segunda posición, la de Coard, el viceprimer ministro, indicaba que era indispensable profundizar aceleradamente el proceso revolucionario, como la mejor defensa en contra de las pretensiones del gobierno de Reagan. Evidentemente, los dirigentes granadinos estaban conscientes de la gravedad de la situación y de la urgencia de implantar medidas tendientes a permitirle un espacio político para seguir desarrollando el proceso revolucionario. Se puede concluir que el debate interno, en la dirección de Nueva Joya, giró en torno a los problemas tácticos y estratégicos de la revolución granadina. Sin embargo, es ahí, justamente, en donde se topa el proceso con problemas serios. En primer lugar, resulta que la solución más evidente a los problemas fundamentales se "resuelven" a través del asesinato político, ante la imposibilidad de darles otra salida. En segundo lugar, toda la polémica táctica y estratégica de la revolución ocurrió exclusivamente en la cúpula dirigente de la revolución, no se convirtió en una discusión colectiva, no solamente en el sentido partidario, sino también en el social.
Estos dos problemas de los revolucionarios (sus métodos para dirimir diferencias, y las formas de altercado de los problemas de la revolución) están ligados a la concepción de cómo hacer la revolución, en particular a la relación entre el partido revolucionario (o los partidos revolucionarios) y el movimiento de masas. Problema clave, pues su origen se presenta incluso antes de llevar a cabo la revolución. Es un problema inmerso en la práctica cotidiana de los sectores revolucionarios cuando apoyan una huelga, o impulsan un paro cívico, o cualquier otra acción. Y, eventualmente, es la base política para la relación entre pueblo y Estado revolucionario después de la toma del poder. Por esto, cuando en su famosa entrevista con la prensa internacional después de la invasión norteamericana a Granada, Fidel Castro señaló que los mensajes enviados a su representación sobre la isla de Granada, antes de la invasión, uno de los puntos importantes a señalársele al nuevo Gobierno militar era el hecho de que el pueblo estaba en malas condiciones para montar una verdadera resistencia, pues la legitimidad de los revolucionarios se había desmoronado debido a sus métodos y formas violentas y antidemocráticas de resolver sus diferencias internas. Lo que no plantea Castro, y en todo caso sería el verdadero problema, es la relación existente, de por sí, entre el partido Nueva Joya y el movimiento de trabajadores en Granada. Hasta qué punto estaba efectivamente involucrado el pueblo, no sólo en la discusión de los problemas de la continuidad revolucionaria, sino también en la preparación misma de la defensa de la revolución.
El caso de Granada plantea problemas muy serios. Tanto por la agresividad imperialista, así como por el costo que pueden significar los errores de los revolucionarios. En el fondo está el problema de la conducción y dirección revolucionarias de los pueblos. Las direcciones que ignoran estos problemas corren el riesgo de llevar sus pueblos a derrotas dolorosas y costosas. La invasión a Granada, y la consecuente "recuperación" de aquel país para el campo capitalista, señala...
(CONTINÚA EN LA PÁGINA 8)
 

 
Recuadro de Continuación
El problema(CONTINÚA DE LA PÁGINA 4)...claramente una profunda crisis en la dirección revolucionaria, crisis que no se repara solamente en la isla infortunada de Granada. Es una crisis del movimiento obrero internacional, crisis reflejada en la carencia de una alternativa proletaria al armamentismo, la guerra nuclear, el hambre y la miseria creciente de las masas. Granada, y su pueblo terriblemente sufrido, debe servir de ejemplo y lección de las dificultades que enfrenta el mundo deseoso de su libertad.

La izquierda en la disyuntiva. El Universal. 11 de mayo 1982

Urge un frente de países pobres. El Universal. 21 de noviembre 1983

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