RICARDO PASCOE 1982/09/12

El problema de la izquierda.  El Universal. 13 septiembre 1982.

Los problemas de la izquierda
Por RICARDO PASCOE PIERCE
ANTE la nacionalización sorpresiva e inesperada de la banca privada del país, la izquierda mexicana enfrenta una situación compleja. Los giros del Estado mexicano, además de su composición social, hacen que sus acciones y determinaciones no sean cabalmente entendidas. La situación ciertamente difícil, exige de la izquierda una nueva y más profunda reflexión, pues los errores en momentos como éste tienen un costo muy alto.
El reto es enorme, pues las posibilidades políticas y la explosividad de la coyuntura permiten suponer cambios y trastornos mayores en el equipo dominante.
Una primera conclusión a que se debe arribar es que, como medida y como acto político, la nacionalización tiene una gran trascendencia para el país y para los trabajadores. Para bien y para mal. El hecho de que un Estado que siempre se ha mostrado un carácter burgués expropie una parte suya es nada común: en esto, la alianza entre burocracia sindical y Estado juega un papel central. Indudablemente, el Estado mexicano ha tenido que tomar en cuenta el criterio obrero en la crisis actual; criterio, por supuesto, de la burocracia obrera que tampoco puede hacer caso omiso del malestar en sus bases. Un Estado que toma en cuenta estos criterios evidentemente es un Estado burgués poco común, desde el punto de vista de la lógica de sus acciones y decisiones.
Sin embargo, es una nacionalización que trata de recuperar una crisis no solamente económica, sino también política. A pesar de los supuestos resultados electorales de julio, lo cierto es que la falta de credibilidad, no sólo del Presidente, sino del sistema en su conjunto, era impresionante. La autoridad real del régimen se basaba en los sectores controlados del proletariado mexicano y los aparatos estatales. Consenso evidentemente muy precario.
La izquierda puede responder con sus manifestaciones clásicas de sector ajeno al poder, o puede responder como actor político que tiene alternativas reales para los trabajadores del país.
Este es un problema de la izquierda. Ofrecer alternativas viables y creíbles para el conjunto de la clase, independientes y no independientes.
Ha habido dos reacciones sectarias y equivocadas, desde nuestro punto de vista, por parte de sectores de la izquierda. Unos consideran que, a partir de la nacionalización, es indispensable dejar de lado toda crítica al régimen y fortalecer la tendencia nacionalista que, según este análisis, sale adelante. Desconocen el hecho de que se avecina un periodo de profunda austeridad, justamente en contra de la clase obrera, cuyo objetivo es el de recuperar la crisis económica sobre la explotación de la fuerza de trabajo. Otros consideran que, en efecto, viene un periodo de austeridad y que la nacionalización vino a oscurecer esta venida, además de jugar al engaño masivo de la clase obrera y el campesinado. Plantean la necesidad de recurrir a las organizaciones independientes y democráticas, fuera del Estado, para enfrentar la crisis y la ofensiva. Ilusos. Justamente otro problema de la izquierda mexicana es que los sectores fundamentales y estratégicos del proletariado están bajo control estatal. Por tanto, soñar con "resistir" la embestida sin relación con estos sectores es también jugar.
Otro problema de la izquierda es saber apoyar la nacionalización, pues es una medida progresista, plantea aspectos importantes de la lucha por la liberación nacional y concreta un profundo enfrentamiento entre la burguesía en cuanto a la salida a la crisis del país. Al mismo tiempo, es, en efecto, necesario levantar un proyecto en contra de la austeridad y la explotación del pueblo trabajador, basado en sus propias fuerzas. Lo que no es posible es partir de antemano separando al proletariado en buenos y malos. Este viejo método sectario ha demostrado ser siempre el mejor organizador de derrotas, lo mismo que la entrega, en bandeja de plata, lo mejor de los revolucionarios a la colaboración con el Estado.
Quizás el problema fundamental de la izquierda es otro: en esta coyuntura "de parteaguas", se ha demostrado que las corrientes derechizantes y estatales dentro de la izquierda, así como la ultraizquierda, sufren de la misma enfermedad: el sectarismo. Las soluciones de ambos señalan la necesidad de dividir al proletariado. Insistimos: ese es el método de las derrotas.

Las maquiladoras. El Universal. 4 de octubre 1982

La nueva situación  El Universal. 6 de septiembre 1982.