El GATT y México
Por RICARDO PASCOE PIERCE
LA reunión de 88 ministros de Comercio, representantes de países asociados al GATT (Acuerdo General de Tarifas y Aranceles), ha sido calificada de un fracaso. A pesar de la asistencia de representantes de 88 países, en realidad el debate notable ocurrió entre el triángulo que compone el mundo capitalista avanzado: Europa, Estados Unidos y Japón. No puede esperarse menos: la guerra comercial entre dichos países ha llegado a niveles extremos.
Aspectos centrales de este conflicto pueden señalarse. En primer término, la sobrevaluación del dólar (calculada en 15-20%) tiene el efecto, en nivel del mercado interno norteamericano, de hacer que productos extranjeros sean más baratos. A esto se agrega el hecho de la subvaloración del yen japonés, y resulta que hay, en efecto, una guerra comercial entre las potencias capitalistas industriales. Los resultados están a la vista: déficit en la balanza comercial de EU de alrededor de 15,000,000,000 a 20,000,000,000 de dólares para 1983, superávit japonés de alrededor de......... 10,000,000,000 de dólares, y los europeos instalados cómodamente con un vasto sistema de subsidios y apoyos estatales a la industria y agricultura, justamente para impulsar la competitividad y bajos precios en el mercado mundial de sus productos industriales y, particularmente, agrícolas.
¿Qué es lo que realmente discutían las grandes potencias capitalistas? En tanto que discutían, cómo repartirse el mercado mundial, era evidente que no les importaba, en lo más mínimo, la opinión del resto del mundo. Discutían, en el fondo, la productividad de cada economía "nacional", y su competitividad con la productividad de los otros países competidores. Debido a que ningún país del tercer mundo alcanza la productividad social media de las potencias capitalistas, es evidente que no tenían nada que decir. Y, como era de esperarse, la discusión del proteccionismo —o, mejor dicho, la amenaza del proteccionismo— giraba en torno a la indisposición de las potencias a repartirse el pastel mundial "equitativamente".
Por tanto, la discusión en Ginebra, Suiza, giraba en torno a la productividad y el proteccionismo. Se buscaba, según economistas de buena fe, un arreglo global que permitiera el flujo libre de mercancías de un lado del globo al otro. Se terminó con la conclusión de que, aparte de sus resoluciones generales y ambiguas, cada nación iría por su lado.
El intento de "ordenar" la economía mundial, y de establecer reglas aplicables a todos los países, no es nuevo. Es preciso reconocer que detrás de las discusiones, e incluso de las tarifas y aranceles existentes, hay una correlación de fuerzas en nivel mundial que predetermina cuánto, y hasta dónde, las potencias están dispuestas a ceder terreno, y permitir la competitividad mundial de mercancías, en su detrimento. El GATT, como estructura reguladora, intenta simplemente hacer que el flujo de mercancías de las potencias capitalistas tenga cierto orden y lógica entre las potencias, y no entre potencias y tercer mundo.
La reunión de Ginebra se estancó porque, en efecto, ninguna potencia tuvo la capacidad de imponer su criterio por encima de los demás. La reglamentación entre potencias se complica por razones de estructura productiva y de distribución de mercancías; todos pelean, por igual, mayores ganancias, en detrimento del otro. Y todos están tratando de resolver sus crisis internas, sus ganancias decrecientes y la generalización de la recesión.
Pero una cosa es el trato entre potencias, y otra cosa, radicalmente diferente, es el trato de potencia a tercer mundo. Si bien las potencias se cuidan para no generar un proteccionismo demasiado evidente, con países como México no les importa lo que hacen. El hecho de que EU haya puesto mayores tarifas para la importación de productos mexicanos, particularmente en el renglón petroquímico, demuestra la prepotencia del poderío económico de EU frente a una economía extremadamente vulnerable, como la nuestra. Hoy ponen tarifas; mañana, por razones políticas, las pueden quitar. O, también por razones políticas, pueden poner más tarifas. Lo cierto es que el proteccionismo es un instrumento de lucha del capital, particularmente del gran capi...
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El GATT y México
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...tal, para allegarse mayores ganancias. Hoy, ante la situación que vive México, es evidente que las agresiones económicas que sufre por parte de EU tienen una intención particular: hacer aún más dependiente el país a las decisiones y requerimientos de la economía, la burguesía y el Gobierno norteamericanos.