Lo que el pueblo dijo
Por RICARDO PASCOE PIERCE
DESPUÉS de tantos años de escepticismo, duda y temor el pueblo de México salió a las calles a expresar una opinión política respecto a la situación del país, de la economía y de las condiciones de vida que hoy enfrenta. Los resultados merecen toda nuestra atención. Durante los últimos días, las expresiones de los partidos políticos han hecho sentir tanto el susto y la angustia de algunos, así como la incredulidad de otros ante los resultados electorales. En general, es cierto que no hay una respuesta común de los partidos a las condiciones y resultados electorales. Esto, sin embargo, es de esperarse, pues el conjunto de intereses en juego son variados y complejos, desde la lucha por no perder el registro, hasta la desesperación por no haber avanzado más en las elecciones federales.
El hecho de que varios partidos no tuvieran una demostración electoral significativa resulta importante desde el punto de vista de una elección con candidatos a la Presidencia cuando se supone que habrá una mayor demostración de fuerzas. Tanto el PSD como el PARM desaparecen indudablemente, mientras el PST y el PPS se aprecian como fuerzas que si bien no desaparecerán este periodo electoral, sí se observa una debilidad política que poco ayuda a justificar su acción en la sociedad y en la política. En cuanto a fuerzas políticas actuantes e importantes, se puede considerar a los siguientes partidos: PDM, PRT, PSUM, PAN y PRI. O sea, las fuerzas representativas de movimientos sociales reales, y tendientes a gestar la conformación de fuerzas políticas sociales del país son éstos, indudablemente. Esta realidad plantea, a la vez, ciertas exigencias políticas para las distintas fuerzas actuantes en el país. La fuerza de bloque del PRI plantea como exigencia la acción conjunta de la izquierda a nivel del trabajo parlamentario, y evidentemente a otros niveles. Probablemente lo más importante de los resultados de las elecciones de 1982 es el hecho de que se concrete ya la conformación de un nuevo perfil de fuerzas políticas en el país, transformación que no se había vivido desde la época de Cárdenas. O sea, hoy se vive, en muchos aspectos, una revolución política en cuanto a las fuerzas actuantes y significativas del país. Es importante que se medite acerca de la naturaleza de esta transformación y sus consecuencias en la política nacional.
Además no es suficiente reconocer el avance de la derecha, encarnado en el voto de miedo del PAN. Es indudable que la oposición avanzó, aunque no es claro que el voto panista fuese totalmente "de clase". Más que nada el voto panista es de sectores descontentos y frustrados, sin vislumbrar una solución a los problemas nacionales vía el socialismo. Pero sería un error discriminar esos votos y decir que están perdidos para las luchas del pueblo. La apreciación más correcta sería decir que votaron descontentos y fastidiados. La derecha ha logrado, sin embargo, una victoria política al significar, para muchos mexicanos, una opción real a la conducción de la mayoría priísta. En un periodo de profunda crisis, es indudable que la derecha puede avanzar, llegando incluso a ser una derecha fascista. El nivel de crisis y de falta de capacidad organizativa del pueblo le sirve también a esta causa. Por tanto, la posibilidad unitaria de la izquierda no es en vano, sino que representa una intención de cerrar filas frente a la clara demostración de que, pese a los avances del socialismo en México, sigue siendo una fuerza que tiene que demostrar la validez y viabilidad de su proyecto al pueblo mexicano. Lo peor que se puede hacer en este momento es suponerse una fuerza no real, cuando lo que se tiene en frente no es la tarea de ser interlocutor, sino organizador de las luchas del pueblo. La experiencia electoral demostró que son posibles los avances de la derecha, junto con la consolidación (sin que sea necesariamente mandato) del partido gobernante, al mismo tiempo que la izquierda demuestre una penetración relativa en el movimiento de masas.
Hoy la tarea de la unidad de acción es ineludible para los socialistas; emprendamos ese camino seguros de haber demostrado en las urnas lo que somos capaces de presentar hoy. Mañana será otra situación, y habrá otras exigencias. En efecto, hoy estamos construyendo mañana. El pueblo dijo que está dispuesto a actuar.