RICARDO PASCOE 1982/03/07

Proyectos divergentes  El universal. 8 de marzo 1982

Proyectos divergentes
Por RICARDO PASCOE PIERCE
LOS procesos económicos reales en México son secretos de Estado, envueltos en un manto de hermetismo y misterio. Por fortuna, existen fuentes de información que, repentinamente, escapan al ojo previsor de Big Brother y dejan ver algunas pequeñas verdades. Así ha pasado con la reciente devaluación del peso mexicano, inicialmente de $26.80 a $38.50, y con su posterior flotación a $46.95. Incluso, se deja ver, aunque mínimamente, las razones de fondo que obligaron a esta medida del gobierno de López Portillo. La revista "The Economist", al analizar la devaluación, afirma que, mientras el Presidente afirmaba su decisión de defender el peso "como perro", en un solo día salieron del país más de 300 millones de dólares. Asimismo, los días 15, 16 y 17 de febrero (la devaluación se anunció el 17 por la tarde) los bancos mexicanos vendieron más de mil millones de dólares a mexicanos no creyentes en el futuro del peso nacional. Al mismo tiempo, la misma revista augura una inflación para 1982, de entre 50% y 60%, y afirma que el producto interno bruto va a bajar, en 1982, a entre el 3% y 4%.
Con datos sencillos, incluso raquíticos, queda al descubierto todo el problema. En realidad, la devaluación, la especulación, la fuga de capitales, las presiones políticas y económicas, la compra de bienes raíces en Estados Unidos y la restricción a la inversión privada —todos estos asuntos son del capital—. Los dueños del capital definen cómo invertir, cómo gastar, cómo especular; los trabajadores simplemente se limitan a crear riqueza. Los trabajadores son, hasta el momento, actores pasivos en la coyuntura económica.
En verdad, nuestra sociedad es así: leyes económicas, mezcladas con intereses de capitalistas en grupo o en particular, operan impunemente, mientras que los productores directos de la riqueza —los trabajadores del campo y de la ciudad— sufren reducciones a su nivel de vida sin poder oponerse eficazmente. Claro, esto no quiere decir que el pueblo no sabe lo que realmente significa la devaluación; simplemente constata el hecho de que la representatividad real del pueblo, y de sus intereses, le fue arrebatado hace ya algunos años.
Como se ha visto, el antecedente inmediato de la devaluación es la salida masiva de capitales. Sin embargo, no debe pensarse que la salida se debe solamente a actividades especulativas; en realidad, la mayoría de los capitales que han salido del país se debe a la estructura económica asociada al imperialismo norteamericano: crecimiento acelerado de las importaciones de bienes de capital debido a la carencia de una industria competitiva de bienes de producción, aumento de la deuda externa vinculada al crecimiento de las tasas de interés en los mercados financieros internacionales y, por último, las crecientes remisiones de divisas por concepto de regalías, pagos a tecnología, al capital imperialista. La otra cara de la "política económica" del régimen es el financiamiento directo y masivo de la industria nacional con divisas petroleras. Debido a la inexistencia de una industria nacional competitiva, el gobierno financia y suplementa su ineficiencia e incapacidad productiva.
Al mismo tiempo que el gobierno instrumenta su política de apoyo y subsidio al capital nacional, y de creación de condiciones para la inversión del capital internacional, tiene la obligación de ofrecerles, también, una fuerza de trabajo barata y sumisa. Esto es una pieza fundamental en el proyecto burgués de recuperación económica para el país. La falta de competitividad y dinamismo de la industria nacional se suplementa con una política dinamicísima del gobierno y de la burguesía en contra del nivel de vida de los trabajadores. Incluso, la pretensión del gobierno de combatir el "cruel" desempleo es ficticia. Los despidos son, hoy, una parte de la política de reducir costos de producción. Los despidos abiertos o encubiertos forman parte de la política de necesario empobrecimiento de los trabajadores del país. Necesario, claro está, para que los que especulan, juegan y roban su capital —no para los trabajadores.
Inscrito en esta política económica del gobierno, se encuentra también la reducción del gasto público. La revista "The Economist" indicó que algunos banqueros lamentaron que la reducción fuese solamente del 3%. Sin embargo, agregado al 4% del año pasado (11% en términos reales, por haberse instrumen...
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...tado a mediados de año), la tendencia clara es hacia la reducción estructural del gasto público, para el beneplácito del Fondo Monetario Internacional.
El 5 de febrero, en la Reunión de la República, el Presidente López Portillo clausuró el acto explicando los ejes de su política económica: aumentar la productividad y no recurrir al desempleo, aumentar el nivel de vida de las masas trabajadoras, endeudar responsablemente al país, defender el peso y luchar contra el contrabando y la corrupción. Como toque final insistió en la necesidad de mantener la independencia del país, en materia de decisiones económicas y financieras.
Es de extrañarse que ha ocurrido todo lo contrario...

Telefonistas en lucha.  El Universal. 15 de marzo 1982

Unidad, ruptura y revolución. El Universal.  1 de marzo. 1982