RICARDO PASCOE 1990/07/15

Entre principios y pragmatismo. El Universal . 16 de julio 1990

Entre principios y pragmatismo
Por RICARDO PASCOE PIERCE
LA votación favorable dada por el PAN a la nueva ley electoral priísta es la culminación de un largo proceso de negociación entre funcionarios priístas y panistas para alcanzar un acuerdo histórico y un compromiso de largo aliento. Este compromiso histórico entre PRI y PAN lleva necesariamente a una conclusión en relación con los procesos electorales. Mucho se habla sobre un pacto entre Salinas y Álvarez que culminó en una negociación de gobernaturas y senadurías.
El PAN piensa haber encontrado, a través de la transacción previa, la puerta grande a su gloria electoral. Sin embargo, el costo para la sociedad de este turbio compromiso es muy alto. El costo es que se ha acordado negociar futuras elecciones entre cúpulas políticas. Es decir, se ha hecho una transacción sobre futuros resultados electorales, sin que haya salido el pueblo a votar. Esto obviamente responde a un proyecto en donde no existirá, ni podrá haber, respeto al sufragio. Supone, ahora, que dos y no un partido, negociarán los resultados electorales. La esencia misma del proyecto electoral aprobado por el PRI y el PAN es la transacción sobre resultados electorales. Por otro lado, los tres partidos satélites al PRI están embarcados en un proceso de negociación de sus votos y posiciones, con lo cual retoñan sus tradicionales proyectos políticos. Es de suponer que los nuevos partidos en la contienda electoral, el PDM y probablemente el PRT, también están enfrascados en una compleja negociación con el gobierno en torno a sus registros y a los resultados electorales. Detrás de estas transacciones existe la intención de aislar, social y políticamente, al PRD.
En períodos históricos definidos es necesario que los políticos de vanguardia levanten plataformas y programas que respondan a las exigencias históricas de los pueblos. Coyunturalmente se ha impuesto el pragmatismo del panismo en el quehacer político para lograr este acuerdo y, de pasada, tratar de ganar en la negociación lo que perdió en las urnas en 1988. El caso del PRD es totalmente distinto. El oficialismo y el panismo han querido presentarlo como un partido aislado por su radicalismo, intransigencia y su indisposición a llegar a acuerdos. Pero, ¿a qué acuerdos habrán llegado los diversos partidos que hoy están todos estableciendo una relación política con el Gobierno considerada ilegítima para amplios sectores de sus simpatizantes? Ciertamente, tanto en el PFCRN, como el PPS y el PARM no es un problema de mayor consideración, en virtud de ser organismos producto de la transacción y la negociación. En el PAN es un problema que va a provocar escisiones, mientras en el PDM y el PRT el problema es que entran de vuelta a la vida luminaria de los registros bajo la sombra del Estado mexicano.
El pragmatismo político, equivalente en muchos casos al oportunismo y el abandono de proyectos históricos, ha hecho presa de la mayoría de los dirigentes políticos de oposición en el país. Esto corresponde a la bancarrota de proyectos políticos programáticos que no han fructificado a través de los años. En este momento el único partido que tiene la posibilidad de crecer y desarrollarse es el Partido de la Revolución Democrática, no solamente por los resultados electorales de 1988, sino también porque, en tanto movimiento social y presencia política en el país, ha seguido creciendo y adquiriendo fuerza. Como lo saben bien ciertos altos funcionarios, de realizarse en este momento una nueva elección presidencial la ganaría Cuauhtémoc Cárdenas, tal y como lo señala en las encuestas privadas. Ante la crisis, y las resistencias del sistema político mexicano al cambio, el desaliento y la desorganización han cundido en las filas dirigentes de la mayoría de las fuerzas políticas opositoras. De ello deriva su abierta disposición a concertar acuerdos pragmáticos, carentes de otro propósito que no sea cotos de poder, con el gobierno en turno para negociar la forma de su existencia política. Y lo que han dejado atrás son los principios por los que han luchado durante muchos años.
El PRD es el único partido que no ha claudicado en su propuesta de cambio democrático profundo al régimen político del país. Y hoy, hay que decirlo, la mayoría de los ciudadanos mexicanos están plenamente convencidos de la necesidad de esa transformación democrática. El oportunismo y pragmatismo de los dirigentes políticos, anteriormente opositores, ciertamente es un elemento que desanima a muchos ciudadanos. La percepción popular en relación con los dirigentes políticos de todos los signos es que su pragmatismo los lleva a negociar y transigir con el Gobierno para asegurar sus cotos de poder.
Por desgracia, hay mucha verdad en esta creencia. La aparición y desaparición de fuerzas políticas con registro es uno de estos fenómenos que confirma la regla. Ni el PDM ni el PRT han hecho campañas serias para obtener sus registros, a pesar de lo cual son registros en vías de otorgarse, simplemente vía la transacción con el Gobierno. Es decir, los registros están siendo entregados por el Gobierno que busca definir de nueva manera la geografía política del país. Lo cierto es que tanto el PRI como el PAN, así como los socialistas mexicanos, han identificado al PRD como su enemigo a derrotar en las urnas. Todos ellos han logrado acuerdos electorales en elecciones estatales en esa dirección. Esto ha fomentado una fobia real en el sistema político en contra del perredismo y fortalece la idea de que todos, juntos y por separado, deben contribuir para derrotar al cardenismo como movimiento social-histórico de mayor peso en este momento.
Todo esto ha creado un ambiente de crisis política. Se están viviendo momentos equivalentes a un quinto año del sexenio, y no del segundo. Tal vez lo que el nivel de crisis, de confrontación y de falta de liderazgo en el país ha hecho evidente. Estos son problemas que afectan a todos los ciudadanos y que se trasluce en
(CONTINÚA EN LA PÁGINA 8)
 

 
Recuadro de continuación:
Entre principios(CONTINÚA DE LA PÁGINA 6)la aprobación, por parte de las diversas fuerzas políticas de la Cámara de Diputados, con la excepción del PRD y el Grupo Independiente, de la nueva ley electoral que le otorga al PRI el control absoluto sobre las elecciones y la posibilidad de negociar a su antojo, y con relativamente pocas molestias, la geografía política del país. Este regalo, en charola de plata, es lo que divide la nación en dos grandes campos: los pragmáticos que negocian sus posiciones a la sombra del Estado mexicano y del régimen político autoritario contra los que insisten en la necesidad de una profunda transformación democrática y real del sistema político capaz de respetar el voto, que encabeza el Partido de la Revolución Democrática y un grupo de diputados independientes. El dilema de escoger entre los dos caminos trazados es el que conduce la nación, reiteradamente, a la crisis política y la confrontación.
 

El PRD ante el Código Federal Electoral. El Universal. 23 de julio 1990

Solidaridad, no caridad. El Universal. 2 de julio 1990

TAG LIST

CFE
CTM
FAT
FDN
FMI
PAN
PGR
PMS
PND
PPS
PRD
PRI
PRT
PSD
PST
SME
TLC