CULTURA
Entrevista con Ricardo Pascoe Pierce
Una visión de la cultura: PRD
En los próximos días se reunirán en esta capital los ministros de Cultura de América Latina. ¿Qué opinan los partidos políticos nacionales?
Ismael Mercado Andrews
Ante la escasez de recursos de la sociedad civil, le corresponde al Estado patrocinar la mayoría de los grandes proyectos culturales. Para esto se deberá definir con claridad un programa dirigido al conjunto de la población y, al mismo tiempo, promover la cultura especializada y forzosamente minoritaria. Han ido demostrando su profunda banalidad las divisiones entre "alta cultura" y "cultura popular". Del mismo modo, pierde sentido oponer dos entelequias: "elitismo" versus "populismo". Hoy por razones de la tecnología están al alcance las obras maestras de todos los tiempos. Le toca al Estado propiciar la difusión mayoritaria. (Hacia el Primer Congreso Nacional. Proyecto de Programa. Capítulo: La Sociedad Democrática y Solidaria. Cultura, pag. 21. PRD)
Vinculamos fundamentalmente la cultura al proceso político, principalmente en su esfuerzo emancipador de las viejas costumbres, ideologías y ataduras que han tratado de encaminar la cultura en un sentido. Considero, por ejemplo, que la pérdida de legitimidad que sufrió Paz con su encuentro de Vuelta se debe en gran medida al agotamiento de la credibilidad de la cultura auspiciada desde los centros del poder, expuesto con bombo y platillo ante la sociedad y con un no muy velado interés político, y no tanto a lo que se dijo en esa ocasión.
Yo creo que estamos llegando al final de esa cultura gestada como vía para reproducir una sociedad en general, y en relación con esto, se aplica la política de "ejidización", que es una especie parecida con el ejido: no sólo a nivel público el discurso se exalta a nivel mágico, mas en la práctica y en la actitud ante estos organismos hay un virtual (en las universidades públicas) abandono; es la profundización de la esquizofrenia entre el discurso oficial y el manejo del presupuesto. Compartimos no sólo la concepción de alcanzar mayores programas de cooperación e intercambio, inquietud del Estado; pero también se ha convertido en preocupación incluso de la corriente privatizadora que se ha metido a Palacio Nacional, y resulta congruente que cuestionemos sobre el traído y llevado "escaso presupuesto" hacia el impulso de la cultura por parte de los Estados en América Latina. A la señora estadística le da harta pena comprobar que a la investigación en México se le tiene la indocorosa partida de 0.3 por ciento...
—Nosotros creemos que la idea de "la ampliación de los presupuestos", tal como la señala Flores Olea, tiene que definir con mucha precisión el ámbito con que se le quiere impactar: en efecto se ha reducido en los salarios organizan en el país, ahora tienen el sello de la economía mixta donde los patrocinadores privados esperan una utilidad económica.
Esto hace que el acceso a los espectáculos y eventos presentados se reduzca a la población capaz de pagar el precio del boletaje. Esta mezcolanza entre la mentalidad neoliberal que cobra altos precios y los espectáculos desprovistos de las llamadas a los pueblos es el aspecto de la cultura oficial que hemos planteado.
Y ya que dialogamos con Pascoe Pierce, cotidiano del periodismo, va a cuento ingresar a otro de los temas de que seguro se verán en las mesas al III Encuentro: el papel de los medios de comunicación y, en particular, la influencia que ejercen los partidos con su prensa.
—Hay que distinguirlos mucho. En los medios escritos, es bajo el impacto en la sociedad: se tiene una circulación ver-da-de-ra-men-te risible: tal vez no la haya al día con más de medio millón de ejemplares en todo el país... En concreto, en el DF, el Universal alcanza los 100 mil de tiraje y los demás menos. México no tiene tradición en la lectura, y en el fondo hay una razón política de acendrado escepticismo por los medios: resistencia a los discursos reiterativos de hipocresía. En el país sólo el 8 por ciento de la población lee los periódicos. Está el caso del "Mercurio", en Chile, y "El Clarín", Argentina, con más de un millón de ejemplares, lo mismo pasa con "O'Globo", Brasil. Los mexicanos no somos tontos y no se nos puede acusar de menos "leídos", pero nos resistimos a la demagogia. En lo que se refiere a los medios electrónicos, aquí sí son los más controlados y más cerrados a las voces disidentes: que los noticieros de Televisa e Imevisión, las vocerías de las secretarías de Estado y del partido oficial. Es el medio más atractivo. Televisa tiene un proyecto político-ideológico para México y una ofensiva con el consentimiento del presidente de la República... Creo que el actual ha dado rienda suelta a Televisa: un proyecto amplio de definir "la cultura", los principios estéticos, los valores juveniles de Bacardí, etcétera. En cuanto a los partidos, ha sido muy pobre el ámbito: desgraciadamente sacamos la posición partidaria: no hemos sido, por lo menos en el PRD, vehículos de la sociedad civil en su interés y de la reiterativa concepción de partido. Se abre la posibilidad de que la actividad partidaria se complemente en lo noticioso, que gente que no pertenece a algún instituto tenga espacio para decir a su manera su forma de pensar...
...Cultura de América Latina se realizará los días jueves, viernes y sábado del presente y con sede en la Ciudad de México. Han confirmado su asistencia una veintena de los mismos y funcionarios de la UNESCO, la OEA y CEPAL (Comisión Económica para América y el Caribe). Los anteriores, el de Brasilia (Brasil) y el de Mar del Plata (Argentina), sirvieron para ir acomodando el criterio de rumbos a seguir. Sin duda por una óptima circulación de los bienes y servicios culturales y actividades de cooperación y de intercambio... Empero, en dicha trascendental reunión surgirá un discurso que anime también a profundizar acerca del tema Cultura, muy controvertido y tantas veces que se escapa su virtud esencial, la legible y sin la timidez de llegar al siempre pueblo, privilegiado pueblo si logra encauzarla.
Ahora bien: ¿Y los institutos políticos más representativos en México, qué pueden comentar al respecto y por voz de claves líderes de los mismos? No está prohibido que tanto el PRD, Acción Nacional y el PRI se acerquen a trabajar este asunto. En esta primera entrega Ricardo Pascoe Pierce, secretario de Comunicación del Partido de la Revolución Democrática, asume la palabra...
—Nosotros creemos que la expresión cultural de México es uno de los aspectos fundamentales de lo que hemos denominado la revolución democrática en el país, que no es ni patrimonio ni fenómeno exclusivo del PRD sino de las grandes fuerzas sociales que existen; de allí que estimemos... Ahora se busca crear nuevas expresiones emancipadoras de la enorme energía que tenemos en México. Si bien éstas encuentran forma de manifestarse, miles de compatriotas —quizá más de la mitad de la población— no pueden acceder a los satisfactores básicos que requiere un ser humano para vivir decorosamente.
De esta manera, nos parece indispensable que un partido político como el PRD colabore en la emancipación, actividad necesaria para nosotros. En este contexto, la convocatoria a un tercer encuentro de ministros de cultura de AL puede correr el riesgo de representar sólo las corrientes culturales más ligadas a las fuerzas económicas poderosas de cada país. Creo que en el caso mexicano la inevitable participación de Flores Olea fortalecerá la cultura oficial emanada principalmente de un consorcio televisivo privado, cuyos tentáculos obran poderosamente en la política oficial de cultura en el país. Así como en México hay dos políticas: la política del régimen y la política de la sociedad civil, creemos que hay dos ámbitos artísticos culturales: el oficial y el ámbito de la sociedad, y lo grave en este encuentro sería que un sector o un ámbito de la vida cultural estuviese representado en exclusiva.
Pascoe Pierce fue diputado federal a la LIII Legislatura por el PRT; miembro fundador del Movimiento al Socialismo (MAS); es profesor de la Autónoma Metropolitana-Xochimilco; exsecretario general del SITUAM (1978-1981); exjefe del Departamento de Relaciones Sociales UAM-X.
En la segunda entrega, otra versión: la del PAN.