RICARDO PASCOE 1990/06/17

Las enseñanzas de Uruapan. El Universal. 18 de junio 1990

Las enseñanzas de Uruapan
Por RICARDO PASCOE PIERCE
VISTO en una perspectiva de largo plazo, las enseñanzas que arroja la elección municipal en Uruapan, Michoacán, son preocupantes en extremo. Obviamente es una elección que se da en el marco de una inversión económica y política extrema y exagerada por parte del Gobierno federal. Es, también, una elección que se efectúa fuera del contexto del resto de los municipios michoacanos, en donde está resuelto el conflicto postelectoral. Por lo tanto, Uruapan tiene la característica sui generis de haberse encontrado completamente aislado del resto del electorado michoacano. Este aislamiento le benefició al oficialismo, particularmente tomando en consideración el relativo cansancio de los pueblos ante los conflictos postelectorales.
En realidad, lo que quiere la gente es votar, que se cuenten correctamente los votos, enterarse de resultado y volver a su vida normal. Las elecciones son, en sentido estricto, un fenómeno extraordinario en la vida de los ciudadanos. No representan, ni tienen por qué serlo, una adicción permanente a una actividad política y una efervescencia en todos los momentos. Sin embargo, en el caso mexicano, hasta las elecciones municipales se han convertido en un asunto nacional e internacional. Hasta se puede decir que se han convertido en un asunto de seguridad nacional.
La elección de Uruapan se da, por tanto, en el marco de las políticas que aplica el Gobierno federal en contra de su contrincante más serio, que es el Partido de la Revolución Democrática. En este régimen de partido de Estado, que niega la posibilidad de que otros partidos lleguen al poder que no sean el oficial (o sea, niega la alternancia en el poder) y disponen de todos los recursos del Estado, del aparato represivo y de las secretarías de Estado para asegurarlo, se advierten signos ominosos en el horizonte.
En Michoacán se cometió fraude, una vez más. En sentido estricto se puede pensar que la sorpresa no es esa, sino el hecho de que muestra la negativa del sistema a aceptar el libre juicio del electorado. Siempre recurre a la alteración y manipulación de los resultados electorales. Esta es la tumba del sistema político mexicano. Así como Madero emergió de una elección, también Cárdenas emerge de una elección. El hecho político real es que Uruapan enseña que el sistema de partido de Estado no está dispuesto a perder ni un municipio. Es la lógica política de este sistema en su ocaso.
En contraste con esta lógica, el régimen impulsa una renovadora política modernizadora de la economía. Se trata de romper con tabúes, de impulsar un nuevo pensamiento productivo, de vincular a México con el resto del mundo y de asegurar un papel para nuestra economía en el mercado internacional, todo lo cual requiere el rompimiento de las viejas ataduras del proteccionismo, de las barreras de tarifas e impuestos y de la vieja idea de una burguesía cuya existencia es pagada por el Estado.
Este afán modernizador y de transformación del pensamiento económico y político que impulsa Salinas de Gortari se topa, sin embargo, con los límites del pensamiento arcaico en el terreno político. En vez de desear una modernización, a pesar de todas las declaraciones en contrario (que son simplemente eso, declaraciones) la resistencia del PRI a transformarse en términos reales y aceptar el libre recuento de los votos sigue siendo el cáncer de la sociedad mexicana. Todo esto pone en peligro cualquier tipo de proyecto de modernización de la economía, de la política y de la sociedad. Impide el desarrollo de las fuerzas políticas y de la expresión efectiva de la correlación real de fuerzas en la sociedad mexicana. Tales fuerzas las trata de inventar desde un despacho, en función de los intereses burocráticos de un sistema político ya decadente.
La guerra de baja intensidad que lleva a cabo el régimen en contra del PRD es el segundo elemento más claro de esta política oficial. Se trata ni más ni menos que de golpear al PRD en todos los frentes, creando espacios para desgastarlo, para hacer que retroceda y para impedir su avance en las urnas. Sin embargo, se sabe, y el oficialismo es el primero enterado, de que la presencia política de Cárdenas es hoy incluso mayor a la que tuvo en 1988. La simpatía popular en torno suyo sigue siendo el factor más contundente que descompone el optimista cuadro priísta.
Salinas no es más popular que Cárdenas. Y él lo sabe. Por lo tanto Uruapan arroja otro saldo: que las elecciones que se avecinan, particularmente las federales de 1991, serán un esfuerzo del régimen por ganar la legitimidad que perdió en 1988. Claro, esto se hará con fraude electoral. Se pretende borrar un fraude con otro fraude. Por ello, las reformas a la ley electoral no son reformas en positivo, sino que están pensadas para buscar legitimar a Salinas y el PRI en el poder, recurriendo al fraude cada vez más legalizado, más autoritario y más evidente. Obviamente esta maniobra política fracasará porque no se puede legitimar a un régimen impuesto a través del fraude con otro fraude.
El régimen supone que los mexicanos son tontos, cosa que no corresponde a la realidad. Esta situación coloca a la nación en disyuntivas de extrema gravedad. La elección de Uruapan demuestra que la confrontación entre las fuerzas reales en la sociedad mexicana no solamente existe, sino que tiende a ahondarse y a agudizarse. Los mexicanos tendremos que encarar y resolver el conflicto, obligando a la transformación del sistema político de tal manera que se conquiste el libre sufragio y el respeto al voto de los mexicanos.

Impunidad. El Universal. 25 de junio 1990

Las perspectivas. El Universal.1 de agosto 1988.

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