30 años del Frente Auténtico del Trabajo
Por RICARDO PASCOE PIERCE
EL Frente Auténtico del Trabajo (FAT) se fundó hace 30 años. Su vida como organización político-sindical se ha desarrollado en varias etapas, mismas que seguramente se entrecruzan con sus discusiones internas y cambios de perspectiva política justo con los cambios que ha vivido la sociedad y la política en México. Así, es imposible afirmar que el FAT ha sido una organización de una sola postura ante la realidad nacional. Al contrario, en su haber aumenta la virtud de pasar por una serie de etapas y transformaciones que no solamente resaltan sus discusiones internas democráticas, sino también son fiel reflejo de las perspectivas diversas que ha tenido el movimiento obrero al transformarse y desarrollarse conforme a los requerimientos de lucha de distintos momentos históricos. El FAT también ha tenido su propia evolución, proceso del cual pueden destacarse varios elementos.
En primer lugar, existió un esfuerzo inicial de grupos sindicales, algunos ligados al movimiento cristiano en el país, que buscaba opciones políticas y organizativas frente al espectro sofocante del corporativismo oficial. De esta manera, la opción del FAT siempre se enmarcó en la lucha por la independencia de los organismos de los trabajadores frente al Gobierno y su partido. El FAT no tuvo, ni tiene hasta la fecha, una propuesta político-partidaria, pero es de destacarse que siempre coincidió con las preocupaciones de diversas organizaciones políticas, tanto de derecha como de izquierda, en donde era importante impulsar la autonomía y la independencia sindicales frente al corporativismo que tanto daño hacía a los trabajadores y al país. Esta concepción político-sindical de origen del FAT hizo que fuese, desde siempre, una organización que se distinguió de aquellas obreras oficialistas precisamente por su concepción política y global del quehacer sindical.
Más adelante, el FAT evolucionó hacia la búsqueda de convergencias, en los setenta, con fuerzas diversas del sindicalismo independiente, y con fuerzas políticas de izquierda, sobre las cuestiones de la lucha obrera, debido precisamente a las condiciones de la lucha política del país. Esta búsqueda de opciones de renovación sindical frente a la entronización oficialista en el movimiento obrero representó una opción social y política para la sociedad. Es decir, la propuesta sindical de estas fuerzas, con la cual coincidió en lo substancial el FAT, aunque con sus matices y particularidades, sostenía que no era posible hacerlo con el sindicalismo oficial y, por tanto, surgía la necesidad de ofrecer un polo alternativo a los trabajadores. En esta idea fundamental se fincó la posición del sindicalismo independiente de la década. Incluso, entre algunos sectores y organizaciones se sostenía que debería rechazarse la reforma política, con la idea de que éste era más bien un mecanismo de cooptación, no de liberación. De alguna manera el movimiento de los setenta fluía ante la necesidad de elaborar una propuesta política opcional más radical. El sindicalismo independiente y democrático fue, en esta perspectiva, la opción al aparato político oficialista. La Tendencia Democrática del SUTERM y la lucha de los sindicatos universitarios se convirtió en punto de aglutinación de muchas organizaciones independientes, en donde participó con insistencia y coherencia el FAT. Era la década de la lucha social, mas no la partidaria. Eso vendría después.
La década de los ochenta empezó como un periodo de transición. En este sentido, el FAT también hace un replanteamiento de muchas de sus posiciones, pues empieza a plantear problemas más globales y políticos partiendo de la independencia política de clase. Ante las dificultades para lograr una transformación efectiva de la sociedad, desatando las ataduras del corporativismo y habiendo encontrado la formidable resistencia del sistema político a cualquier cambio efectivo, el FAT resolvió ofrecer una opción más general a sus organizaciones simpatizantes. De alguna manera el surgimiento del movimiento cardenista en 1987-1988 marcó una nueva pauta: la necesidad de abrir relaciones y tratos con amplios sectores de la población y no cerrarse a una sola concepción y a pocos interlocutores. Esto fue un aspecto fundamental que mostró el FAT a buscar opciones de relación, diálogo y discusión, buscando las formas de plantear un nuevo marco de relaciones obrero-patronales.
El FAT entró en diálogo con sectores empresariales, abriendo el diálogo sobre problemas candentes; como son las relaciones laborales, productividad, salarios, organizaciones sindicales, derechos y obligaciones y temas relacionados con la organización de la producción. Al mismo tiempo ha participado de una manera vital en la experiencia de Alumex y Vidriera, en donde dos empresas declaradas en quiebra fueron tomadas por los trabajadores y hoy operan bajo un esquema cooperativo-autogestionario con eficiencia y éxito en su administración. Estas experiencias han abierto nuevas perspectivas sobre las formas de organización y de lucha de las organizaciones obreras ante los retos de una sociedad que cambia en sus valores y criterios.
En este contexto, el FAT se ha desarrollado como una organización con un elemento importante de flexibilidad y pragmatismo en su trabajo político-sindical. Ha tendido a desasociarse de las concepciones más cerradas sobre el trabajo sindical, procurando más bien formas abiertas de diálogo y discusión con distintos sectores de la sociedad. Esta nueva concepción de participación ha hecho que el FAT tienda a convertirse indudablemente en un
(CONTINÚA EN LA PAGINA 8)
Recuadro de continuación:
30 años del Frente(CONTINÚA DE LA PAGINA 6)...nuevo tipo de interlocutor vital para obreros y empresarios por igual, aunque mantenga en alto su defensa irrestricta de los derechos de la clase obrera.
El FAT representa la opción de una nueva etapa en las relaciones laborales en la nación, una etapa en donde tendrá que existir democracia política plena para establecer relaciones de equilibrio entre diversos sectores políticos de la población. Ésta es la opción que ofrece el Frente Auténtico del Trabajo al cumplir 30 años de vida de lucha social y política. Nuestra mayor felicitación al FAT, a la honestidad de sus miembros y sus dirigentes y a la consecuencia en su lucha por el bien de México.