RICARDO PASCOE 1990/11/04

A dos años. El Universal. 5 de noviembre 1990.

A dos años

Por RICARDO PASCOE PIERCE
EL propósito de comentar los dos años de gobierno ha servido para hacer una evaluación de las opciones que tiene el país ante la prolongación de la crisis económica. La situación que enfrenta México, en opinión del PRD, se ha agravado a tal grado que si no hay una profunda rectificación en las políticas, el país enfrentará serios problemas de inconformidad social y política, que puede llegar a extremos imprevistos por todos.
No es ni advertencia ni amenaza; es simplemente el reconocimiento de una realidad que el gobierno y su partido encubren y soslayan. Sin embargo, como dijo Alexis de Tocqueville en 1848, cuatro semanas antes de que estallara la Revolución de ese año: "Me dicen que no hay peligro, porque no existe desorden; afirman que si no se vislumbran disturbios en la superficie de la sociedad, no puede gestarse una revolución por debajo de esta superficie. Señores, permítanme decirles que creo que están equivocados".
El análisis de las perspectivas económicas destaca aspectos del debate nacional que merecen nuestra atención. Hay debates, muchas veces no explícitos, y quisiéramos señalar tres que nos parecen centrales.
1.— Se argumenta que existe una disyuntiva entre más mercado o más Estado; entre un Estado grande e ineficiente ante un Estado pequeño y eficaz en su participación.
2.— La propuesta de desarrollo hacia adentro, que ha sido el proyecto tradicional de sustitución de importaciones, contrasta con la idea de un desarrollo hacia afuera, hacia la participación internacional de la economía.
3.— Por último, la definición de los propósitos del desarrollo económico: aumentar las condiciones de vida o apegarse a la estadística macroeconómica, incrementar los niveles de bienestar de la población o atenerse a los referentes generales de la situación económica.
En función de cada punto se puede concluir cosas radicalmente diferentes acerca de lo que ocurre en la nación.
Por su lado, el PRD propone definiciones específicas. En primer lugar, consideramos que ninguna economía ha dejado al libre mercado los destinos de sus estructuras productivas y el bienestar de la población (esto incluye las economías de Estados Unidos, Japón y de los países de la Comunidad Europea). Empero, con claras finalidades hegemónicas, ahora exportan esa ideología hacia países como el nuestro, a través de los requisitos de los organismos multilaterales imponen mediante los procesos de negociación de las deudas externas. Para el PRD, la readecuación de la participación estatal en la economía, una mayor presencia del sector social y un pujante y competitivo sector privado son indispensables para un programa que lleve adelante un desarrollo equilibrado y de promoción del interés nacional.
El programa del PRD parte del proyecto constitucional de economía mixta, donde la rectoría del Estado sobre el desarrollo nacional es una obligación que debe cumplirse cabalmente. Es responsabilidad del Estado, en su intervención, poner fin a toda clase de marginaciones de carácter social, en la búsqueda de la igualdad y fomentar la incorporación a la planta productiva los progresos de la ciencia y la técnica, para garantizar un crecimiento sostenido de la economía.
Fortalecer la rectoría económica del Estado no significa que éste sea más empresas; significa, más bien, que el Estado sea propietario de las empresas que se consideren estratégicas y primordiales para el desarrollo nacional, a la luz de las condiciones del desarrollo mismo, lo sectorial y regional y los cambios tecnológicos. Significa también que el Estado convoque a los sectores productivos y de la sociedad a plantear metas, modalidades y recursos necesarios para fomentar el desarrollo.
Es necesario definir y reglamentar, a partir de un análisis y discusión abierta y democrática, cuáles ramas de la economía y de los servicios deben considerarse estratégicos y cuáles primordiales, y nos oponemos a que esta definición se haga, como lo han hecho los últimos gobiernos, a espaldas del pueblo y de la nación.
En el segundo punto, referente al modelo de desarrollo a seguir, el PRD considera que se ha entrampado la discusión en dilemas falsos y opciones lesivas al interés nacional. Entre el desarrollo "hacia afuera" y "hacia adentro" únicamente cabe la posibilidad de la articulación de ambos impulsos. Ninguno es excluyente del otro, aunque el régimen está convencido de lo contrario. Se ha impulsado un modelo de desarrollo "hacia afuera", donde se sacrifica los niveles de vida de los mexicanos para lograr una posición en el mercado mundial. Si esta posición beneficia a la nación o no, es aún una de las grandes incógnitas de nuestros tiempos. El PRD postula la urgencia de una política que logre impulsar y consolidar un mercado interno nacional productivo, junto con un sector exportador dinámico y flexible.
Por último, la discusión en torno a los objetivos del desarrollo económico, si bien parecería algo general, resulta importante por las suposiciones implícitas. En un discurso ante el Comité para el Desarrollo del Fondo Monetario Internacional, el 24 de septiembre de este año, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Pedro Aspe, afirmó: "La política económica tiene como fin último mejorar el nivel de vida de los pueblos".
Para ilustrar esto, más adelante señala que "México ha logrado ya importantes avances en estos temas. Terminó satisfactoriamente la negociación de su deuda externa; continúa el saneamiento de las finanzas públicas; liberó su política comercial y de inversión extranjera, y se encuentra en una etapa avanzada del proceso de desregulación de la actividad empresarial y de la privatización de la banca comercial y de las empresas públicas no primordiales. Continúa y crece el retorno de los capitales. Nuestra economía se expande por tercer año consecutivo, con gradualidad pero con firmeza".
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Esta última explicación muestra su visión de cómo medir los propósitos de un proyecto de desarrollo económico. En ningún momento está realmente considerado, excepto como una suposición implícita de que algún día se logrará mejorar las condiciones de vida del pueblo de México. Más bien, los indicadores son de carácter macroeconómico. Para el PRD el propósito del desarrollo económico es buscar la reactivación económica sobre la base del mejoramiento sostenido de las condiciones de vida de los mexicanos. Con esta precisión, el PRD define su perspectiva y los principios que habrán de regir la vida económica de la nación, contando con un gobierno surgido legítimamente de las urnas.
De no tener definidos los principios que guían el proceso económico, entonces se procede, como sucede con el actual régimen, a confundir los instrumentos de la política económica con los principios que deben guiarla. Esta confusión entre instrumentos y principios es recurrente en la política económica de la actual administración y se refleja en todos los temas que aborda, desde la deuda externa, el Acuerdo de Libre Comercio, venta de empresas estatales, hasta la regulación y apertura comercial y económica.
 

¿México contra Irak? El Universal. 3 de diciembre 1990.

Proposiciones para una nueva República . El Universal .1 octubre 1990.

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